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Las mujeres recién casadas engordan una media de 10,8 kilos en los primeros cinco años de matrimonioPxhere

Cuanto más feliz es una pareja, más engorda

Un estudio muestra que enamorarse supone un aumento medio de 4,5 kilos en el peso corporal

El amor es una de las sensaciones más valoradas. Sentirse querido y acompañado es el anhelo de muchos, aunque también el último deseo de otros que prefieren la soledad como compañera. Estos últimos estarán de enhorabuena con los siguientes datos: varios estudios certifican que cuanto más feliz es una pareja, más kilos coge. Entonces ¿engorda estar enamorado?

En 2012 se publicó una de las primeras investigaciones al respecto que concluyó que cuanto más se alargaba en el tiempo una relación, más kilos ganaba la mujer. En el caso del hombre, este riesgo se situaba durante los primeros dos años de convivencia.

Tres años después, un informe de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) mostraba que enamorarse suponía un aumento medio de 4,5 kilos en el peso corporal. Analizando los datos de otra investigación llevada a cabo en Estados Unidos, las mujeres recién casadas engordaban una media de 10,8 kilos en los primeros cinco años de matrimonio, mientras que las que empezaban a convivir en pareja sin casarse aumentaban, de media, unos 8.

Si, además de estar en pareja o casado, eres feliz con esta situación, la probabilidad de ganar kilos aumenta: un cuarto estudio afirmó que las parejas que declaran estar satisfechas con respecto a su matrimonio suelen aumentar más su peso en comparación con las que no están tan conformes. Y es que aquellas que superaban los cuatro años de feliz convivencia contaban con el doble de riesgo de sufrir sobrepeso y habían engordado una media de cuatro kilos.

Causas

Pero ¿por qué ocurre esto? La mayoría asegura que ya no existe esa presión de verse lo mejor posible para encontrar pareja, a lo que hay que sumar un aumento de las comidas fuera de casa y de comida a domicilio.

El nutricionista Pablo Zumaquero corrobora esta versión en su último libro El lunes ya empiezo la dieta, en el que dice que cuando estamos solteros nos cuidamos más y nos preocupa más el físico. «Durante el cortejo nos ponemos en modo pavos reales para gustar», mientras que cuando estamos en pareja la cosa cambia, los hábitos son diferentes y la rutina provoca que nos acomodemos.

Ocurre también que, en condiciones generales, se produce una sintonía de hábitos, causando en ocasiones que el miembro de la pareja que tiene costumbres más insanas pueda 'contagiar' al otro o que simplemente se sacrifique el tiempo empleado en hacer deporte para realizar otras actividades con el compañero.

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