Una mujer con calzado deportivo realizando ejercicio en la calle
No es solo correr: combinar tipos de ejercicio mejora la calidad de vida
Un estudio revela que la clave para vivir más está en la variedad
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La comunidad científica coinciden en que llevar una vida activa favorece la salud, el bienestar y la calidad de vida sin importar la edad. Además, ayuda a prevenir enfermedades crónicas y contribuye a una mayor independencia a lo largo del tiempo.
Numerosos estudios han tratado de averiguar qué tipo de deporte es el más idóneo para prolongar la esperanza de vida. Una nueva investigación, publicada en la revista BMJ Medicine, asegura que realizar regularmente una combinación de distintos tipos de actividad física puede ser lo mejor para prolongar la esperanza de vida, pero las asociaciones no son lineales, lo que apunta a un posible efecto umbral óptimo.
Los resultados muestran que la variedad, en lugar de simplemente hacer más de lo mismo, está vinculada a un menor riesgo de muerte independientemente de la cantidad total, aunque un estilo de vida activo sigue siendo importante en sí mismo, enfatizan los investigadores.
Para explorar esto más a fondo, se basaron en datos de dos grandes estudios de cohorte con evaluaciones repetidas de actividad física durante más de 30 años. El análisis de la variedad de la actividad física se basó en 111.373 participantes: 70.725 mujeres y 40.648 hombres.
Los participantes informaron de sus características personales, historial médico e información sobre estilo de vida al momento de la inscripción y, posteriormente, cada dos años completando cuestionarios. Se registró información sobre caminatas, jogging, carreras, ciclismo (incluidas máquinas fijas), natación, remo o calistenia, tenis y squash o ráquetbol desde 1986 en adelante.
Tipos de deporte
Posteriormente, se agregaron preguntas sobre entrenamiento con pesas o ejercicios de resistencia; ejercicios de menor intensidad, como yoga, estiramiento y tonificación; otras actividades vigorosas, como cortar el césped; trabajos al aire libre de intensidad moderada, como mantenimiento y jardinería; y trabajos al aire libre de alta intensidad, como cavar y cortar.
Una mujer hace sentadillas mientras entrena con pesas en un gimnasio
También se preguntó a los participantes cuántos tramos de escaleras subían diariamente, asumiendo que cada tramo tardaba ocho segundos en ascender.
Caminar, lo más frecuente
Los investigadores calcularon la puntuación MET (Metabolic Equivalent of Task) –mide la intensidad de una actividad física comparándola con el reposo– para cada actividad física multiplicando el tiempo promedio (en horas/semana) dedicado a ella por su valor MET.
Caminar fue la actividad física de ocio más frecuente en ambos grupos; los hombres eran más propensos a trotar y correr que las mujeres.
Los participantes con niveles más altos de actividad física total tenían menos probabilidades de presentar factores de riesgo para la salud, como tabaquismo, hipertensión y colesterol alto. También tenían mayor probabilidad de pesar menos (menor IMC), beber alcohol, comer sano, estar más integrados socialmente y participar en una mayor variedad de actividades físicas.
Los participantes con niveles más altos de actividad física total tenían menos probabilidades de presentar factores de riesgo para la salud
Durante el período de seguimiento de más de 30 años, murieron 38.847 personas: 9.901 por enfermedades cardiovasculares, 10.719 por cáncer y 3.159 por enfermedades respiratorias.
La actividad física total y la mayoría de los tipos de actividad física individuales, excepto la natación, se asociaron con un menor riesgo de muerte por cualquier causa. Sin embargo, las asociaciones no fueron lineales, y las asociaciones para la actividad física total se estabilizaron después de alcanzar las 20 horas MET semanales, lo que sugiere que podría existir un umbral óptimo, según los investigadores.
Caminar se asoció con el menor riesgo de muerte (17 %) para quienes caminaron más, en comparación con quienes caminaron menos, mientras que subir escaleras se asoció con un riesgo 10 % menor.
Las asociaciones observadas para los otros tipos de actividad física (menor vs. mayor) fueron las siguientes: tenis, squash o ráquetbol 15 % menor riesgo; remo o calistenia 14 % menor riesgo; entrenamiento con pesas o ejercicios de resistencia 13 % menor riesgo; correr 13 % menor riesgo; trotar 11 % menor riesgo; y ciclismo 4 % menor riesgo.
Ejercicio como medicina
Una mayor variedad de actividad física se asoció con un menor riesgo de muerte. Tras ajustar por cantidad, la práctica de la actividad física más amplia se asoció con un 19 % menos de riesgo de muerte por todas las causas y entre un 13 % y un 41 % menos de riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedades respiratorias y otras causas.
Este es un estudio observacional y, por lo tanto, según explican los autores del estudio en un comunicado, no se pueden extraer conclusiones definitivas sobre la relación causa-efecto. Los investigadores reconocen diversas limitaciones en sus hallazgos. Por ejemplo, los datos de actividad física fueron autodeclarados, en lugar de ser medidos objetivamente.
Sin embargo, los investigadores concluyen: «En general, estos datos respaldan la idea de que la participación a largo plazo en múltiples tipos de actividad física puede ayudar a prolongar la vida útil».