Café
Esto es lo que ocurre en tu cuerpo 10 minutos después de tomar una taza de café
Los expertos en sueño indican que esta sustancia puede permanecer activa hasta nueve horas
En el desayuno, tras una comida o a media tarde, el café es una de las bebidas más consumidas a nivel mundial. Además de por su sabor, beber una taza de café aporta numerosos beneficios. Según han concluido diferentes estudios el café ayuda a quemar calorías, reducir el riesgo de alzhéimer, evitar la depresión, disminuir el riesgo de enfermedad hepática o el riesgo de muerte temprana y enfermedad cardiovascular. Además, mejora las funciones cognitivas gracias a la trigonelina (TG), un alcaloide vegetal que se encuentra en el café. Pero si por algo es conocido el café es por su aporte de energía gracias a la cafeína. Una de las preguntas más frecuentes es cuánto tarda en notarse este efecto en el organismo.
Diversos especialistas señalan que los efectos del café comienzan a percibirse apenas diez minutos después de ingerir el primer sorbo. Este rápido impacto se produce una vez que la cafeína es absorbida en el intestino, momento en el que el organismo experimenta una sensación inmediata de activación.
En este contexto, el doctor Duane Mellor, integrante de la Asociación Dietética Británica, explica en el medio británico Daily Mail que esta rapidez se debe a la eficiencia del sistema digestivo para incorporar la cafeína al torrente sanguíneo. «Después de beber café, la cafeína comenzará a aparecer en la sangre después de unos 10 minutos», asegura el experto. Asimismo, añade un matiz relevante sobre el proceso de absorción: «Parte puede absorberse a través de la boca y el estómago, pero solo en pequeñas cantidades; la mayor parte de la absorción se produce en la primera parte del intestino».
No obstante, los expertos subrayan que el papel de la cafeína no consiste en aportar energía de forma directa. En realidad, su función se basa en bloquear la acción de la adenosina, una sustancia presente en el organismo que está relacionada con la sensación de cansancio. De este modo, al impedir que el cuerpo interactúe con dicha sustancia, la cafeína genera una percepción de mayor vitalidad.
A los 30 minutos
A medida que transcurre el tiempo desde la ingesta, los efectos de la cafeína evolucionan. Aproximadamente media hora después de consumir una taza de café, además de continuar inhibiendo los receptores de adenosina, se producen cambios fisiológicos como el aumento de la presión arterial. Según detallan los médicos, esta sustancia provoca la contracción de los vasos sanguíneos, lo que a su vez deriva en una elevación de la frecuencia cardíaca. Estas reacciones pueden prolongarse durante varias horas, alcanzando en algunos casos hasta cuatro.
Punto máximo de los efectos
El punto máximo de los efectos estimulantes se sitúa, de acuerdo con el doctor Mellor, en torno a los 45 minutos tras la ingesta. Es en ese intervalo cuando la concentración de cafeína en el organismo alcanza su nivel más alto, intensificando la sensación de alerta.
Posteriormente, alrededor de una hora después de haber tomado café, comienzan a apreciarse otros efectos adicionales. Entre ellos destaca el carácter diurético de la cafeína, que puede traducirse en una mayor necesidad de acudir al baño si se consume en cantidades suficientes.
Los expertos en sueño indican que esta sustancia puede permanecer activa hasta nueve horas
Sin embargo, estos efectos no son permanentes. En torno a los 90 minutos, y aunque la metabolización de la cafeína varía de una persona a otra, lo habitual es que tanto el estímulo como el efecto diurético empiecen a disminuir. Este descenso puede ir acompañado de sensaciones como cansancio, nerviosismo o dificultades para concentrarse, en lo que algunos especialistas identifican como una especie de «bajón» posterior.
Aun así, la presencia de la cafeína en el organismo se prolonga durante más tiempo. Los expertos en sueño indican que esta sustancia puede permanecer activa hasta nueve horas. Este periodo hace referencia al tiempo que el cuerpo necesita para eliminar aproximadamente la mitad de la cantidad ingerida. Por ello, consumir café a media tarde puede tener consecuencias en el descanso nocturno, ya que sus efectos residuales pueden dificultar tanto la conciliación como el mantenimiento del sueño.