El café de la mañana es necesario para muchas personas
La ciencia explica por qué no soportas que te hablen nada más despertarte
El mundo está dividido entre los que se despiertan y ya están activos nada más poner un pie en el suelo y los que necesitan un café y una ducha para poder mantener una conversación sin sobresaltos. Y es que un número significativo de personas se levantan aún somnolientos y cansados, incluso tras haber cumplido con las horas de descanso recomendadas. Este fenómeno, conocido como inercia del sueño, es especialmente frecuente entre quienes mantienen horarios de descanso irregulares.
La inercia del sueño se manifiesta como una sensación de aturdimiento, desorientación y deterioro cognitivo inmediato tras el despertar. Sus efectos no son menores: puede comprometer funciones clave como el tiempo de reacción y la toma de decisiones, aspectos críticos tanto en la vida cotidiana como en entornos laborales exigentes.
Logan Foley, experta en sueño afirma que la inercia del sueño generalmente dura de 15 a 60 minutos pero puede perdurar hasta unas horas después de despertarse.
Aunque su origen biológico aún no está completamente esclarecido, los expertos apuntan a que podría tratarse de un mecanismo de protección del organismo. Esta hipótesis sugiere que el cerebro intenta preservar el estado de sueño frente a despertares no deseados, prolongando temporalmente sus efectos incluso después de abrir los ojos.
El papel de la alarma de repetición
Un estudio de la Universidad de Hiroshima (Japón) y publicado en el Journal of Physiological Anthropology aseguraba que el uso de una alarma de repetición prolonga la inercia del sueño en comparación con una sola alarma, posiblemente porque varias alarmas con un pequeño tiempo entre ellas inducen despertares forzados repetidos.
En las conclusiones del trabajo, liderado por la Dra. Keiko Ogawa, se explica que tras recopilar 293 respuestas válidas de universitarios, los resultados demostraron que el 70,5 % de los participantes solía utilizar la función de repetición de alarma de sus teléfonos móviles principalmente para reducir la ansiedad por quedarse dormido. Sin embargo, el uso repetido del despertador aumenta la inercia del sueño y la fatiga después de despertar.
El papel de los ciclos del sueño
Interrumpir los ciclos naturales de sueño con una alarma puede provocar inercia del sueño, la sensación de cansancio o aturdimiento. El profesor e investigadores de la Universidad de Notre Dame Stephen Mattingly explica: «Cuando te despiertas de un estado de sueño REM tu cerebro ha recorrido la mayor parte del camino para estar completamente despierto. Los niveles de hormonas que circulan en esa etapa van a ser diferentes que cuando estás en un sueño profundo».
Así pues, la clave está en despertarse en el punto exacto del ciclo de sueño. Los científicos explican que a lo largo de la noche atravesamos por varios ciclo de sueño que suele durar entre 90-110 minutos y alterna fases de sueño no REM y REM, en una secuencia que resulta clave para garantizar un descanso reparador.
Fases del sueño no REM
El sueño no REM se divide en tres etapas:
La primera corresponde al sueño ligero, una fase de transición en la que el organismo comienza a desconectarse progresivamente. En este punto, la actividad cerebral disminuye y los músculos empiezan a relajarse.
En una segunda etapa, caracterizada por una mayor relajación, la actividad cerebral continúa descendiendo y la temperatura corporal se reduce, preparando al organismo para un descanso más profundo. Este momento resulta clave para la recuperación de energía.
La tercera etapa marca la llegada del sueño profundo, considerado el más reparador. Durante esta fase, el organismo activa procesos de regeneración y el nivel de relajación muscular alcanza su máximo. Despertar en este punto resulta más difícil, pero es también cuando el descanso resulta más efectivo. La falta de tiempo en esta fase puede traducirse en fatiga persistente e incluso en cansancio crónico.
Tras completar las fases no REM, el organismo entra en la fase REM, que suele durar entre 10 y 20 minutos por ciclo y se concentra especialmente en la segunda mitad de la noche. Se trata de la etapa más activa desde el punto de vista cerebral.
Durante el sueño REM, el cerebro muestra una intensa actividad y se producen la mayoría de los sueños. Es también el momento en el que se registran movimientos oculares rápidos bajo los párpados cerrados, rasgo distintivo de esta fase. Los expertos destacan que el sueño REM desempeña un papel fundamental en el procesamiento emocional y en la consolidación del aprendizaje, lo que lo convierte en un componente esencial para el equilibrio mental.
Calcular la hora para despertarse
Teniendo en cuenta que cada ciclo natural de sueño completo dura unos 90 minutos, a lo largo de la noche una persona pasa por entre cinco o seis ciclos. La idea es conseguir no interrumpir ningún ciclo y que el despertador suene entre un ciclo y otro. ¿Cómo se calcula esto?
El doctor Charles Puza afirma que, teniendo en cuenta 15 minutos para conciliar el sueño, «simplemente hay que resta 7 h 45 min o 9 h 15 min de tu hora de despertarte para encontrar la hora ideal para irte a dormir» y explica: «Digamos que tienes que levantarte para ir a trabajar a las 7 a. m., simplemente resta si es una noche de cinco o seis ciclos y define tu hora ideal de acostarte a las 9:45 o las 11:15 p. m». De esta forma, afirma el doctor conseguirás levantarte en plena forma nada más poner un pie en el suelo.