Una mujer mezcla cereales, yogur y arándanos en un recipiente
Alimentación Los beneficios de tomar un yogur natural al día, según la ciencia
Incorpora calcio, magnesio, vitaminas liposolubles, vitamina B12 y cultivos vivos
El yogur, un alimento lácteo fermentado que contiene principalmente bacterias lácticas vivas, es ampliamente reconocido por sus beneficios para la salud. Esta misma semana, la coordinadora del Área de Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), Irene Bretón, ha reclamado incorporar el yogur natural en los menús escolares por sus muchos beneficios.
La endocrina afirma que «el yogur incorpora en la dieta calcio, magnesio, vitaminas liposolubles, vitamina B12 y cultivos vivos. Los estudios que se han hecho vienen a refrendar la idoneidad de este perfil, especialmente en la alimentación infantil», ha destacado.
Por cada 100 gr. de yogur obtenemos 180 mg de calcio, 17 de magnesio, 240 de potasio y 7140 mg de fósforo.
Beneficios del yogur natural
Se ha demostrado que los probióticos presentes en el yogur son efectivos en la prevención de la diarrea asociada con infecciones por Clostridium difficile y en el tratamiento de enfermedades inflamatorias del intestino.
El consumo de yogur también está relacionado con una reducción del riesgo de diabetes tipo 2, mortalidad por enfermedades cardiovasculares y con un menor riesgo de desarrollar cáncer colorrectal. Según explican los investigadores, la evidencia sugiere que los probióticos podrían tener un efecto preventivo contra el cáncer al influir en la composición de la microbiota intestinal y/o en la función de la barrera intestinal.
Yogur o leche fermentada
Sin embargo, no todos los yogures son iguales. Andrea Calderón, secretaria científica de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA), explica que el yogur desnatado es un producto sin grasa que puede servir para reducir el aporte calórico, aunque «no es necesario eliminar la grasa láctea», ya que esta «no es perjudicial» y, además, «aporta saciedad y nutrientes». Sin embargo, advierte que los yogures etiquetados como «0 % grasa» no siempre son más saludables: «Pueden quitarle la grasa, pero llenarlo de azúcar», señala.
En cuanto al yogur griego, asegura que contiene grasa láctea añadida, lo que eleva su valor calórico, aunque no lo convierte en una mala opción: «Simplemente, su aporte energético es más alto».
Yogur y postre lácteo
La especialista también aclara una confusión común: la diferencia entre yogur y postre lácteo. Solo puede denominarse yogur aquel producto elaborado con dos bacterias específicas; si se emplean otras cepas diferentes o adicionales, se trata de leche fermentada.
«Si observamos los supuestos ‘yogures’ con bífidus, veremos que en ningún momento aparece el término ‘yogur’, porque son leches fermentadas», explica Calderón. Lo mismo sucede con el kéfir, que no es ni mejor ni peor alternativa, sino «una opción diferente dentro de los productos lácteos fermentados».