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¿Qué factores llevan a los adultos mayores a dejar de conducir?
Con los años se pierden reflejos y se producen cambios relacionados con la atención y el reconocimiento
Al ir cumpliendo años se van perdiendo aptitudes psicofísicas de visión, oído, reflejos o atención lo que conlleva que, sobre todo a partir de los 60 años se tenga una reacción más lenta al volante y mayor tasa de accidentes.
Según recoge un informe de Fesvial, los mayores de 64 años representan en torno al 26 % de los fallecidos en accidentes de tráfico, aunque apenas suponen el 16 % del total de conductores. A esta respecto el catedrático de Seguridad Vial, Luis Montoro explica: «Las capacidades psicofísicas en los mayores hacen que tengan una reacción más lenta, tanto muscular como mentalmente, y, a la hora de pisar el freno, por ejemplo, no lo hacen con la misma intensidad y rapidez que un joven. Lo mismo ocurre a la hora de interpretar lo que ocurre en su entorno. Por ejemplo, los deslumbramientos afectan de manera muy grave a los conductores de más edad, tienen peor agudeza visual, un campo más estrecho con problemas para percibir lo que hay en los laterales», enfatiza.
Más allá de los problemas visuales o del aparato psicomotor están los cambios congénitos relacionados con la atención y el reconocimiento. Un nuevo estudio, publicado en Neurology, la revista médica de la Academia Estadounidense de Neurología, siguió a conductores con una edad media de 72 años que no tenían problemas de memoria para examinar esta cuestión.
Ganesh M. Babulal, autor del estudio y profesor de Medicina de la Universidad de Washington explica que «la enfermedad de Alzheimer se desarrolla sin síntomas mucho antes de que a lo largo de muchos años antes de tener síntomas. Según explican los expertos las personas pueden tener un período de 10 a 15 años en el que no presentan sintomatología pero el proceso de la enfermedad si se está desarrollando en el cerebro y añade: «Estábamos investigando si los adultos mayores con signos de Alzheimer temprano tendrían más probabilidades de dejar de conducir que las personas sin estos signos».
En el estudio participaron 283 participantes con una edad promedio de 72 años que conducían al menos una vez a la semana. Se les realizaron pruebas cognitivas al inicio del estudio y luego cada año durante un promedio de 5,6 años. También se les realizaron escáneres cerebrales y se les extrajo líquido cefalorraquídeo al inicio del estudio y luego cada dos o tres años. Durante el estudio, 24 personas dejaron de conducir, 15 murieron y 46 desarrollaron deterioro cognitivo.
Entre las personas que dejaron de conducir, nueve tenían una afección neurológica, cuatro tenían cambios significativos en la visión, ocho tenían problemas de salud generales y tres se mudaron a un centro de vida asistida.
Entre todo el grupo, alrededor de un tercio de las personas cumplieron con los criterios de Alzheimer preclínico según los niveles de biomarcadores de la enfermedad (placas amiloides y ovillos de tau) en las imágenes del cerebro y el líquido cefalorraquídeo.
Las mujeres dejan antes de conducir
Los investigadores encontraron que las mujeres participantes, las personas que desarrollaron deterioro cognitivo y las personas que obtuvieron peores resultados en las pruebas cognitivas tenían más probabilidades de dejar de conducir que los participantes masculinos, aquellos sin problemas cognitivos y aquellos que obtuvieron mejores resultados en las pruebas cognitivas. La cantidad de placas amiloides y ovillos de tau que las personas tenían en el cerebro y en el líquido cefalorraquídeo no predecían dejar de conducir.
Del total de participantes, el 58 % de las mujeres dejó de conducir frente al 42 % de los hombres. De las 48 personas que desarrollaron deterioro cognitivo, el 27 % dejó de conducir en comparación con el 4 % que no desarrolló deterioro cognitivo, y el 30 % de las personas con puntuaciones bajas en las pruebas cognitivas dejaron de conducir en comparación con el 7 % de aquellas con puntuaciones más altas.
Una vez que los investigadores ajustaron otros factores que podrían afectar el dejar de conducir, encontraron que las mujeres participantes tenían cuatro veces más probabilidades que los hombres de dejar de conducir. Las personas que cumplían los criterios de deterioro cognitivo tenían 3,5 veces más probabilidades de dejar de conducir que aquellas que no tenían problemas cognitivos. Las personas con puntuaciones más bajas en las pruebas cognitivas tenían un 30 % más de probabilidades de dejar de conducir que aquellas con puntuaciones más altas.
Una limitación del estudio fue que los investigadores no tenían información sobre otras afecciones médicas, ningún deterioro de la visión o la audición, o el uso de medicamentos como antidepresivos y sedantes, todos los cuales están asociados con el riesgo de reprobar un examen práctico.