Closeup of woman belly with a scar from a cesarean section

Closeup of woman belly with a scar from a cesarean sectionGetty/ Artem Furman

Adiós a las cicatrices: los nuevos tratamientos que marcarán 2026

Aunque hay quien sostiene que las cicatrices son recuerdos grabados en la piel de momentos importantes de la vida, lo cierto es que, en la mayoría de los casos, preferimos deshacernos de ellas. A menudo, estas marcas están vinculadas a etapas difíciles como el acné juvenil, caídas desafortunadas o intervenciones quirúrgicas. El inicio de un nuevo año ofrece la ocasión propicia para tomar la decisión de atenuarlas, y hoy en día existen tres técnicas altamente eficaces para lograrlo: el láser, las microagujas y las inyecciones.

No todas las cicatrices presentan las mismas características, por lo que su abordaje debe adaptarse a su origen. Las hay hipertróficas, queloides, producto de quemaduras o consecuencia del acné, y cada tipo exige un tratamiento específico. Con el objetivo de homogeneizar el aspecto de la piel y disimular el tejido cicatricial, el doctor Hamidreza Eskandari, especialista de la clínica Golden Estética, ubicada en Madrid, recomienda el uso de microagujas. Esta técnica no solo favorece la regeneración de la piel al estimular la producción natural de colágeno, sino que también reduce la tensión de la zona tratada y mejora de forma visible la textura cutánea.

Para casos que requieren una intervención más localizada y precisa, el láser de última generación se perfila como una opción adecuada. «También depende del tipo de cicatriz e intensidad necesaria, con el láser ayudamos a mejorar el tono y textura de la piel, difuminando la cicatriz en cada una de las sesiones», explica el doctor Eskandari. Cuando la cicatriz sobresale o se percibe al tacto de manera irregular, el uso de inyecciones se convierte en una solución óptima. Este método permite reducir el relieve de la cicatriz sin necesidad de pasar por el quirófano, consiguiendo una superficie cutánea más regular y unificada.

Cualquiera que sea la técnica escogida, lo cierto es que los efectos positivos comienzan a ser perceptibles desde las primeras sesiones. La piel va adquiriendo una textura más uniforme y el tono se integra mejor con el resto del rostro o del cuerpo, según la zona tratada. La clave está en la constancia: con un seguimiento adecuado, es posible lograr que las cicatrices pierdan protagonismo hasta fundirse visualmente con la dermis circundante.

Más allá de los beneficios estéticos, estos procedimientos ofrecen también ventajas emocionales. La mejora del aspecto físico se traduce en una mayor seguridad personal y bienestar psicológico. Se trata, además, de tratamientos mínimamente invasivos, lo que significa que no requieren largos periodos de recuperación ni implican interrupciones drásticas en la rutina diaria. En este sentido, técnicas como las microagujas o el láser no solo corrigen imperfecciones visibles, sino que activan mecanismos de renovación celular que enriquecen la calidad general de la piel.

Estimulación del colágeno

La estimulación del colágeno, proceso fundamental en estos procedimientos, contribuye a una piel más firme, luminosa y elástica. Esta acción regeneradora no solo actúa sobre la cicatriz, sino que también revitaliza el entorno cutáneo, generando un efecto rejuvenecedor global. Por tanto, eliminar una cicatriz puede suponer el primer paso hacia una piel más saludable, fortalecida desde dentro.

A medida que avanza el año, apostar por este tipo de tratamientos puede convertirse no solo en un gesto de cuidado personal, sino también en una decisión consciente de dejar atrás episodios del pasado, apostando por una imagen renovada y una mayor confianza en uno mismo. Porque, aunque las cicatrices cuentan historias, a veces es preferible que lo hagan en un tono más discreto.

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