13 de agosto de 2022

La 'Caja negra de la Tierra' se ubicará en la isla de Tasmania (Australia) y entrará en funcionamiento en 2022

La 'Caja negra de la Tierra' se ubicará en la isla de Tasmania (Australia) y entrará en funcionamiento en 2022Earth's Black Box

Sociedad

La gran caja negra que explicará la extinción de la humanidad

Un proyecto impulsado por la Universidad de Tasmania pretende registrar los motivos que conducirían a la desaparición de nuestra especie en un escenario postapocalíptico

Tasmania (Australia), año inexacto de un futuro presumiblemente lejano. Un extraño artefacto con claras reminiscencias al monolito de la película 2001: Una odisea en el espacio se erige en medio de un paraje desangelado y sin rastro de civilización humana, lo que también brilla por su ausencia en el resto del planeta. Es el último vestigio de una era: la de la humanidad, antes de que se extinguiera por razones desconocidas. Dentro de esa inquietante construcción, sin embargo, se encuentra el contenido que explicaría el enigmático acontecimiento.
Este es el escenario que proyectan la Universidad de Tasmania y los colectivos The Glue Society y Clemenger BBDO para su proyecto Earth’s Black Box ('Caja negra de la Tierra', en castellano), una iniciativa con la que pretenden registrar los motivos que conducirían al colapso de la civilización en caso de hecatombe. Y para tal fin han ideado construir, efectivamente, una gran caja negra del tamaño aproximado de un autobús (10x4 metros) que recogería una serie de datos y mediciones relativos a la contaminación, el cambio climático, los cambios políticos, el gasto militar, el tamaño de la población o la aparición de enfermedades, entre muchos otros.
El artefacto tendrá el tamaño de un autobús (10x4 metros)

El artefacto tendrá el tamaño aproximado de un autobús (10x4 metros)Earth's Black Box

El artefacto, que ya está está siendo testeado a modo de prueba pero no estará completamente activo hasta principios del próximo año, consistirá en una gran instalación asimétrica de acero puro –un material prácticamente indestructible– llena de discos duros con capacidad de funcionamiento para un período de entre tres y cinco décadas que registren todos esos movimientos y puedan servir de referencia a otras formas de vida para no repetir los mismos errores. La construcción empleará energía alimentada con paneles solares y funcionará con internet, además de incluir baterías como respaldo. Según los responsables, además de esto, la caja también podría avisarnos sobre los límites de nuestra propia especie.
Pero, pese a la vistosidad de la construcción, los impulsores son también conscientes del principal problema al que se enfrenta, que no es otro que la dificultad que podrá entrañar su decodificación para futuros terrícolas o visitantes de otras civilizaciones. En este sentido, los creadores indicaron a CNN que planean usar diferentes formatos de codificación, incluido un simbolismo matemático que será plasmado de forma analógica en la parte externa de las placas de acero y que contendrá, además, instrucciones para acceder al anterior de la caja y descifrar el contenido.
Los promotores han escogido la isla de Tasmania por su estabilidad geológica y geopolítica, aunque también consideraron otros como Malta, Noruega o Catar. Pese a tener su razón de ser en una etapa postapocalíptica, el objetivo del proyecto, según los responsables, es concienciar sobre los peligros del cambio climático antes de que sea demasiado tarde. «A menos que transformemos drásticamente nuestra forma de vida, el cambio climático y otros peligros causados por el hombre provocarán el colapso de nuestra civilización», reza el sitio web del proyecto. 
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