29 de junio de 2022

Manuel Castells

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Manuel Castells, el hombre que puso a todos de acuerdo en su contra

El manchego deja el Ministerio de Universidades y será sustituido por Joan Subirats

El nombramiento del ya exministro de Universidades no sentó muy bien a un sector ya de por sí cansado de que no se escuchen sus peticiones. No se entendió que Pedro Sánchez decidiera dividir en Educación, Universidades y Ciencia, un área tan interrelacionada y de competencias transferidas. 
Tampoco ayudó la elección de Castells, un hombre brillante, pero sin el suficiente tacto que requería el cargo. De hecho, poco después de ser nombrado ministro, el manchego se marchó de viaje personal durante diez días con los nombramientos de su departamento pendientes de asignar.
Con la llegada de la pandemia, Castells, hombre de cierta edad y salud precaria, volvió a desaparecer ante el desconcierto del sector universitario, que exigía soluciones por la falta de protocolos, el atasco burocrático y la falta de información del ministro. De hecho, Castells no volvería a comparecer ante los medios hasta finales de abril, cuando las críticas ya se hicieron insostenibles. 
Pero su gran proyecto fue la Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU), también conocida como Ley Castells. Esta norma fue capaz de poner a absolutamente todos los actores involucrados de acuerdo en contra del ministro ante la falta de consenso. Mientras el ministro se jactaba de haber realizado «70 reuniones», rectores, sindicatos y estudiantes aseguraban no haber sido ni consultados para la realización de la norma. 
Fuentes del sector criticaban que la LOSU dejaba a España en una situación de debilidad respecto al resto de universidades europeas y solo beneficiaba a ciertas universidades catalanas, en las que Castells había trabajado –no en vano, el manchego había sido una petición de Ada Colau–. 
La Ley de Convivencia Universitaria, su otra medida estrella, fue también un completo fracaso. Creada para sustituir el Reglamento de Disciplina Académica… ¡De 1954!, su régimen sancionador fue duramente criticada por el sector. 
La última vez que no se le vio fue durante los actos de celebración del día de la Constitución, a los que rehusó asistir sin dar más explicaciones. Ahora será sustituido por Joan Subirats, pero su legado tardará en ser olvidado.

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