21 de enero de 2022

La laguna de Las Tortugas, tras su último 'tinte'

La laguna de Las Tortugas, tras uno de sus 'tintes'Ayuntamiento de Cañada del Hoyo

Biología

El curioso caso de la laguna rosada de Cuenca

El fenómeno, que ya ha tenido lugar en otras ocasiones, ha estimulado la afluencia de visitantes en los últimos días
Ocurrió en 2018, de nuevo en 2020 y otra vez más a finales de diciembre. La laguna de Las Tortugas, en la pequeña localidad conquense de Cañada del Hoyo (300 habitantes), ha vuelto a llamar la atención de turistas y curiosos en los últimos días por su singular paleta cromática: el agua ha pasado de su azul turquesa habitual a un exótico color rosáceo.
Pese a la extraña vistosidad del acontecimiento, el fenómeno no está, afortunadamente, relacionado con ningún proceso de contaminación. Se trata, según ya explicaron en su día los expertos del Instituto Geológico y Minero de España en base a los análisis realizados, de un «proceso químico eventual que se produce en determinadas condiciones meteorológicas con la presencia de ciertos microorganismos bacterianos» procedentes de las aguas subterráneas que se alimentan de sulfuro. De acuerdo con el alcalde de la localidad, Francisco Guadalajara, la pigmentación se produce concretamente por «un alga sulfurosa que adquiere esa tonalidad cuando baja la temperatura».
La curiosa transformación ha atraído en las últimas semanas a turistas que acuden a contemplarlo con sus propios ojos tras tener un primer contacto mediante fotos en redes sociales. Por ello, el regidor ha pedido a los visitantes que, aunque disfruten de la estampa, mantengan al mismo tiempo una actitud respetuosa con el medio ambiente.
Compuesto por siete dolinas de origen kárstico y cuatro torcas de gran importancia ecológica, el complejo lagunar de Cañada del Hoyo está clasificado como Monumento Natural desde 2007. En lo que respecta al depósito de Las Tortugas, cuenta con una profundidad de cinco metros y alberga (junto al resto del complejo) la única población del amenazado galápago europeo, que convive con otras especies exóticas de su familia sometidas a control para garantizar que no acaben con él.
No es la única laguna española en la que tiene lugar un acontecimiento similar. Dentro del mismo complejo, la laguna del Tejo, con una profundidad de 32 metros, suele teñirse de un color blanquecino en verano. En paralelo, también hay casos documentados de otras dos lagunas –La Carrasquilla (Villar de Olalla, Cuenca), en la Reserva Natural del complejo lagunar de Ballesteros, y Laguna Cisó, en Bañolas (Gerona)–, que han adquirido un color similar al de Las Tortugas en otras ocasiones.
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