28 de mayo de 2022

El telescopio James Webb fue lanzado el pasado 25 de diciembre desde la Guayana Francesa

Ciencia

El telescopio espacial James Webb llega a su destino

El aparato enviará sus primeras imágenes a la Tierra este verano

Misión cumplida. El telescopio espacial James Webb, que fue lanzado el pasado 25 de diciembre y que servirá como el principal observatorio cósmico de las agencias espaciales durante los próximos años, alcanzó este lunes su destino final en el espacio: una órbita en torno al segundo punto de Lagrange Sol-Tierra, o L2, a casi 1,5 millones de kilómetros de la Tierra.
A las 19.00 UTC del 24 de enero, Webb encendió sus propulsores a bordo durante casi cinco minutos (297 segundos) para completar la última corrección de su trayectoria. La maniobra insertó al telescopio en su destino, tras un viaje de 30 días desde su lanzamiento a bordo de un cohete Ariane 5 en la base de Kourou, Guayana Francesa.
«¡Bienvenido a casa, Webb!», exclamó el jefe de la NASA, la agencia espacial estadounidense, Bill Nelson, en un comunicado. «Hemos dado un paso más para descubrir los misterios del Universo. ¡Y tengo ganas de ver las primeras nuevas imágenes del Universo del telescopio Webb este verano!», añadió.
El encendido final aumentó solo unos 1,6 metros por segundo la velocidad de Webb, que fue todo lo que se necesitó para enviarlo a su órbita de «halo» alrededor del punto L2, informa la NASA. Su destino es ese porque, equilibrado entre las fuerzas gravitacionales del Sol y la Tierra, mantendrá la misma orientación con respecto a ambas, y la calibración y blindaje son más sencillos.
En esas condiciones, Webb debería poder superar fácilmente su vida mínima planificada de cinco años, según explicó Keith Parrish, gerente comisionado del observatorio, que añadió que la duración de la misión podría ascender incluso a 20 años.
El viaje del James Webb

El viaje del James WebbEuropa Press

La órbita de Webb le permitirá una visión amplia del cosmos en cualquier momento, así como la oportunidad de que la óptica de su telescopio y los instrumentos científicos se enfríen lo suficiente como para funcionar y realizar una ciencia óptima. El aparato ha utilizado la menor cantidad de propulsor posible para las correcciones de rumbo mientras viajaba al reino de L2 para dejar así la mayor cantidad posible de propulsor restante de cara a las operaciones ordinarias durante su vida útil: mantenimiento de la estación (pequeños ajustes para mantener a Webb en su órbita deseada) y descarga de impulso (para contrarrestar los efectos de la presión de la radiación solar sobre el enorme parasol).
Ahora que los segmentos del espejo primario y el espejo secundario de Webb se han desplegado desde sus posiciones de lanzamiento, los ingenieros comenzarán el sofisticado proceso de tres meses para alinear la óptica del telescopio con una precisión casi nanométrica.
A principios de enero, la NASA logró desplegar el enorme espejo del telescopio que le permitirá recibir la radiación emitida por las primeras estrellas y galaxias, formadas hace más de 13.400 millones de años, menos de 400 millones de años después del Big Bang. 
A diferencia de Hubble, Webb está además equipado para percibir señales infrarrojas, lo que le permitirá ver no solo objetos más antiguos sino también las nubes de polvo interestelar que absorben la luz de las estrellas y las ocultan de la mirada de su antecesor. Al mismo tiempo, también ayudará a explorar los exoplanetas, que orbitan alrededor de estrellas distintas al Sol, buscando en sus atmósferas condiciones propicias para la aparición de vida. 

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