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23 de junio de 2024

Calles centrales de la ciudad de Marrakech, uno de los principales destinos turísticos de Marruecos

Calles centrales de la ciudad de Marrakech, uno de los principales destinos turísticos de MarruecosUnsplash

El tráfico de píldoras abortivas: el polémico negocio de Marruecos, donde el aborto es ilegal

En abril, tres personas, incluido un enfermero, fueron detenidos en Kenitra, al norte de Rabat, por presunto tráfico de medicamentos y aborto ilegal, según medios locales

«Precios asequibles», «mercancía europea, eficacia garantizada», «embarazo vergonzoso, corrija su error», Marruecos se está iniciando en la cultura de la muerte. Se trata de uno de los países donde el aborto es ilegal y un tema tabú. Sin embargo, ahora las mujeres que quieren matar a su bebé lo único que tienen que hacer es meterse en las redes sociales, donde abunda el tráfico de píldoras abortivas.

Los usuarios anónimos proponen en Facebook píldoras que contienen misoprostol, una sustancia que provoca las contracciones uterinas y la expulsión del embrión. Estos medicamentos, Artotec y Cytotec, utilizados para tratar reumas y úlceras, fueron retirados de la venta en Marruecos en 2018 por su uso sin seguimiento médico para los abortos.

La ley marroquí solo autoriza el aborto en caso de peligro para la salud de la mujer. Si no es el caso, la persona que lo lleva a cabo se enfrenta a entre seis meses y dos años de cárcel por matar al embrión en la tripa. Los ciudadanos que le ayuden puede ser condenada a entre uno y cinco años de prisión, y hasta el doble si la paciente muere.

Pese a la prohibición, las píldoras abortivas continúan circulando en Marruecos, donde se importan o se roban de los hospitales para luego venderse hasta diez veces más caras de su precio original en los países donde se venden sin receta.

En abril, tres personas, incluido un enfermero, fueron detenidos en Kenitra, al norte de Rabat, por presunto tráfico de medicamentos y aborto ilegal, según medios locales. En este sentido, y según la Asociación Marroquí de Lucha contra el Aborto Clandestino (Amlac), cada día se realizarían entre 600 y 800 controvertidas prácticas de este tipo en la clandestinidad.

Un caso real

A Asmaa, ingeniera de 37 años, quería acabar con la vida de su hijo. Sabía que era ilegal y que estaba yendo contra la ley, pero le dio igual. Para llevar a cabo esta controvertida práctica, le recomendaron buscar en Facebook, donde, según su ginecóloga, otras mujeres encontraron píldoras. «Desconfiaba un poco», contó a Afp, ya que existen «muchos timos, ningún seguimiento médico, y no sabes lo que hay que hacer», agregó.

En la página de compraventa de Facebook, Marketplace, los vendedores piden entre 1.500 y 2.000 dirhams (entre unos 150 y 200 dólares) por blíster de comprimidos, sin precisar las dosis ni preguntar sobre el número de semanas de embarazo. Una vez que se realiza el pedido, la entrega se hace en mano o por envío postal después de pagar un adelanto, sin la garantía de si se va a recibir el medicamento correcto.

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