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22 de julio de 2024

Un joven se graba dándose un cabezazo contra la pared

Un joven se graba dándose un cabezazo contra la paredInstagram

Darse cabezazos contra la pared y grabarlo: la última moda de los jóvenes en redes sociales

La moda comenzó en el País Vasco y se ha ido expandiendo por el resto de España

A lo largo de los años, las redes sociales se han convertido en un vector de modas que comenzaron siendo más o menos divertidas pero, poco a poco, han terminado deviniendo en retos peligrosos, autolesivos e indiscutiblemente estúpidos.

Así, de grabarse dándose un chapuzón o volcándose un cubo de agua helada encima para concienciar y recaudar fondos contra la ELA, tendencias que prendieron como la pólvora en Facebook allá por 2014, los adolescentes han virado hacia modas con nombres como «el reto de la pastilla» (consumir ansiolíticos –lo que puede conllevar daños cerebrales sin prescripción médica– y aguantar sin dormir), «la cicatriz francesa» (pellizcarse en la mejilla hasta dejarse marca), «el desafío de las 48 horas» (desaparecer durante dos días sin avisar ni comunicarse con nadie) o «el rompebocas» (hacer que alguien pierda el equilibrio y caiga de bruces). Entre otros.

El último de esta sucesión de despropósitos absurdos y dañinos es darse cabezazos contra la pared. O contra cualquier cosa.

La moda comenzó a principios de este año, y una simple búsqueda en redes como Instagram revela varias cuentas que recopilan vídeos de jóvenes golpeándose a propósito contra diversos soportes –paredes, puertas, persianas, verjas, señales de tráfico...– y de distintas formas –una vez, varias veces, en volandas y aupado entre varios amigos, como si fuese un ariete…–. Una de las cuentas llegó a acumular decenas de miles de seguidores, pero ya no está disponible.

Originaria del País Vasco, la moda de los cabezazos, que comienza con un breve saludo ante la cámara de quien lo hace antes de golpearse, se ha ido poco a poco extendiendo por el resto del territorio nacional.

Peligros

Darse un cabezazo puede implicar ciertos riesgos: a corto plazo, puede conllevar una conmoción cerebral, un hematoma o cortes. A largo, puede revestir daño, y en caso de que el golpe haya sido muy fuerte o se haya hecho de manera repetida, puede desarrollarse daño cerebral, problemas neurológicos, fractura de cráneo, lesiones cervicales o hemorragia intracraneal.

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