Mano de un enfermo con vía subcutánea en una cama de la UCI
Ni el cáncer ni la covid: este es el verdadero motivo por el que cerca de 30.000 personas fallecen al año
Para lograr este abordaje, los investigadores del Instituto de Biodiversidad y Medioambiente BIOMA de la Universidad de Navarra han creado el índice Harmony
En el primer semestre del año 2024 se produjeron en España 223.278 defunciones, de las que 111.698 fueron de hombres y 111.580 de mujeres. El grupo de enfermedades del sistema circulatorio, los tumores y las enfermedades del sistema respiratorio fueron las principales causas de muerte durante el primer semestre, con el 26,2 %, 25,6 % y 12,9 % del total de fallecimientos, respectivamente. Algunos de ellos provocados por las causas medioambientales.
Estos datos, que han salido a la luz gracias al informe Influencia del medioambiente urbano en la salud de las personas, elaborado por Sanitas y la Universidad de Navarra, a través de su Cátedra Sanitas de Salud y Medioambiente, han servido para analizar cómo influyen los diferentes parámetros medioambientales de las ciudades españolas en la salud de las personas.
A partir del concepto One Health, que establece que la salud de las personas y del planeta están vinculadas, el estudio señala los factores más relevantes y urgentes que se deben tener en cuenta y aplicar en las políticas urbanísticas. Se espera, además, que estos resultados contribuyan a impulsar el diseño saludable y sostenible de las ciudades, ya que, según datos de la OMS, el 23 % de la mortalidad mundial es ya consecuencia de factores medioambientales, especialmente en los entornos urbanos.
Sonia Gutiérrez, directora de Gobierno Clínico y Docencia de Sanitas Hospitales y Bupa Perú, ha explicado que «cualquier factor externo» es suceptible de afectar «a la salud de las personas» en ámbitos tan fundamentales como «la salud cardiovascular, pulmonar o mental». Por ese motivo, ha indicado, es imprescindible llevar a cabo prácticas preventivas «no solo a nivel individual», adoptando hábitos saludables, sino también a través de «políticas generales de protección del entorno».
Asimismo, Ana Sánchez-Ostiz, investigadora del Instituto Bioma y catedrática de la Universidad de Navarra, ha anotado que este novedoso estudio ha analizado «el impacto de ocho parámetros ambientales urbanos» en la salud de la población: calidad del aire, temperaturas extremas, zonas verdes, movilidad urbana, agua, contaminación acústica, contaminación lumínica.
Factores analizados
Cómo han realizado el estudio
Este informe, elabobrado a partir de 200 investigaciones, pone de relieve que, para analizar la influencia del entorno urbano en la salud de las personas, es importante atender a diversos factores a la vez. Por ello, ha explicado Jesús Miguel Santamaría, director del Instituto BIOMA y catedrático en la Universidad de Navarra, no se trata de analizar solo «la calidad del aire o la presencia de zonas verdes». Lo que han identificado es que estos factores se mezclan y afectan a la salud. Por lo tanto, es fundamental trabajar «en un contexto integral».
Para lograr este abordaje, los investigadores del Instituto de Biodiversidad y Medioambiente BIOMA de la Universidad de Navarra han creado el índice Harmony, un sistema de monitorización a través del cual se puede conocer el impacto ponderado de los cuatro principales factores agregados.
Se estima que la contaminación del aire, las temperaturas extremas, la falta de zonas verdes y una movilidad urbana poco sostenible podrían estar asociadas a más de 28.200 casos de muerte y enfermedad en España. Entre los factores analizados, la contaminación del aire destaca como el principal contribuyente, con un 89 % del peso promedio a la hora de calcular el índice Harmony.
En segundo lugar, están las olas de calor, con un impacto en la morbimortalidad del 9,1 %. Si solo se tiene en cuenta la morbilidad, en España, el peso de los factores calidad del aire y olas de calor alcanza el 44 % y el 47 % respectivamente, lo que subraya la importancia de abordar ambos factores en la planificación urbana.
El informe también recoge posibles estrategias con las que reducir el impacto de cada uno de estos factores para hacer las ciudades más saludables y sostenibles.