María Ángeles junto a su hijo Juan Pablo
XXVII Congreso Nacional Provida
Ángeles, la mujer que decidió tener a su hijo y contrariar a los médicos: «Me imponían abortar»
Reivindicó el derecho de la mujer a estar informada y a tomar decisiones sin presiones. «Las consecuencias de un aborto son muy graves y te acompañan el resto de la vida»
El XXVII Congreso Nacional Provida, celebrado bajo el lema «Desde las entrañas», ha reunido en Madrid a decenas de participantes y ponentes para reflexionar sobre la defensa de la vida y compartir testimonios impactantes. Organizado por la Federación Española de Asociaciones Provida, con la colaboración de la Universidad CEU San Pablo y la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), el evento ha puesto el foco en la importancia de la información, el apoyo a las mujeres embarazadas y la protección de la vida desde su concepción.
Uno de los momentos más emotivos del congreso este sábado ha coincidido con el testimonio de María Ángeles, madre «de cinco hijos vivos y dos fallecidos». Licenciada en Psicología, compartió su historia como madre y la difícil experiencia que enfrentó en su último embarazo. «Cada embarazo lo hemos vivido como un don», explicó. Con 45 años, tras haber sufrido dos abortos espontáneos, descubrió que estaba embarazada cuando el médico le dijo: «Tu desarreglo tiene latido».
María Ángeles relató cómo, tras acudir a urgencias, le informaron de que tenía la bolsa rota y que el embarazo era inviable. «Tienes que interrumpir el embarazo y ya está», le dijeron los médicos. Sin embargo, ella y su marido se negaron a aceptar esa sentencia. «Los médicos no me proponían abortar, me lo imponían», denunció, al recordar la presión médica que recibió para interrumpir su embarazo.
A pesar de los riesgos de infección y las advertencias sobre el posible impacto en su familia, decidió seguir adelante con el embarazo. «Estamos en una sociedad promuerte», reflexionó, criticando la mentalidad que considera el aborto como una solución. Finalmente, gracias a la orientación de un ginecólogo cristiano, fue trasladada a un hospital con mejor unidad neonatal. Allí esperó hasta la semana 32 para dar a luz a Juan Pablo, el niño que no iba a nacer y que hoy, con 13 años, estaba presente en la sala.
María Ángeles reivindicó el derecho de la mujer a estar informada y a tomar decisiones sin presiones. «Las consecuencias de un aborto son muy graves y te acompañan el resto de la vida», afirmó, señalando que no solo afecta a la madre y al hijo, sino a toda la sociedad. «¿Dónde va una sociedad que, para solucionar sus problemas, destruye a sus habitantes?», concluyó.
El congreso, con múltiples ponencias y testimonios, subrayó la importancia del acompañamiento a las mujeres embarazadas y la necesidad de promover una cultura de la vida basada en el apoyo, la información y la esperanza.
Impulsando las familias de acogida
Tras el impactante relato de María Ángeles, el XXVII Congreso Nacional Provida dio voz a Mariló Alfonso, una mujer de 50 años, madre de dos hijos y comprometida con el acogimiento familiar. «No somos una familia convencional, sino una familia de acogida», explicó al inicio de su intervención, resaltando la diferencia fundamental entre acogimiento y adopción. «El acogimiento es temporal, ofrecemos a los menores un hogar y una familia mientras se resuelve su situación», señaló, mientras que la adopción implica una integración definitiva en la familia.
En España, más de 17.000 menores no pueden vivir con sus padres y residen en centros de acogida. Muchos de ellos, explicó Mariló, podrían estar en hogares si más familias conocieran y apostaran por esta opción. «Cuando nos casamos, yo tenía claro que quería ayudar a niños que no tuvieran padres o que no pudieran vivir con ellos», recordó.
Sin embargo, reconoció que el mundo del acogimiento sigue siendo un gran desconocido y que su proceso de implicación fue largo y costoso. A lo largo de los años, once niños han pasado por su casa, la mayoría de ellos bebés con síndrome de abstinencia, es decir, recién nacidos de madres con adicciones, que llegan con problemas de salud y requieren cuidados especiales.
«Los niños tienen derecho a vivir, vengan como vengan», afirmó con contundencia, reivindicando la dignidad de cada vida, sin importar las circunstancias de su nacimiento. A pesar de las dificultades y del dolor que supone despedirse de cada niño cuando llega el momento de su marcha, Mariló y su familia siguen apostando por esta labor. «No es fácil, pero el amor que damos y recibimos compensa todo», aseguró.
Su testimonio emocionó al auditorio y sirvió para lanzar un mensaje de esperanza y responsabilidad: «Si más familias dieran un paso al frente, podríamos sacar a muchos niños de los centros y darles lo que realmente necesitan: el calor de un hogar». Con este testimonio, el Congreso Nacional Provida reafirmó su compromiso con la defensa de la vida en todas sus etapas y situaciones, recordando que cada niño, sin importar sus circunstancias, merece una oportunidad.