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La doctora Vera durante su intervención

La doctora Vera durante su intervenciónCaptura

Los paliativos, defendidos en el XXVII Congreso Provida: «El dolor y la muerte no miden la dignidad humana»

«El objetivo no es prolongar la vida, sino mejorar su calidad», ha puntualizado la doctora Ana Isabel Vera, especialista en cuidados paliativos

La primera jornada del XXVII Congreso Nacional Provida ha terminado con la defensa de los cuidados paliativos en el sistema sanitario. En su ponencia, la doctora Ana Isabel Vera, experta en la materia y coordinadora de la unidad de cuidados paliativos del Hospital Virgen de la Luz de Cuenca, ha destacado que quienes se dedican a esta especialidad son los «raritos de la medicina».

La intervención de la sanitaria ha puesto en valor el papel de la muerte en una sociedad narcisista que exalta la juventud, la belleza y el éxito, pero en la que hablar del deceso está «mal visto». «Nos han enseñado que la muerte es el fracaso de la medicina», ha lamentado. Sin embargo, ha recordado un hecho ineludible: «todos vamos a morir, antes o después». Hay muertes inesperadas, pero también esperadas, y es precisamente ante estas últimas donde los cuidados paliativos desempeñan un papel crucial.

La doctora ha comparado el nacimiento con la muerte, que tienen en común que ambos son procesos por los que una persona pasa de manera natural, en solitario y tan solo una vez en la vida. En este sentido, defendió que el objetivo de los paliativistas no es evitar la muerte, sino asegurar que, cuando llegue, sea lo más serena y digna posible. «Si te tienes que morir, luchamos porque sea de la mejor manera», ha subrayado.

El título de su ponencia, 'Morir con dignidad', ha respondido a la necesidad de reivindicar que hablar de la muerte también es defender la dignidad de la vida humana en sus últimos momentos. La doctora Vera ha insistido en que la dignidad es intrínseca a cada ser humano y permanece intacta hasta el último aliento. «El concepto de morir dignamente no es universal», señaló, pues cada persona tiene su propia percepción sobre qué significa afrontar la muerte con dignidad.

Así, ha citado al doctor Jacinto Bátiz: «La dignidad de la muerte radica en el modo de afrontarla»; declaración a la que ha añadido que no se trata tanto de una muerte digna, sino de enfrentar la muerte con dignidad. «El dolor y la muerte no miden la dignidad humana, porque esta es inherente a cada persona simplemente por el hecho de serlo», ha defendido. Al mismo tiempo, ha afirmado que a menudo, el miedo a una muerte dolorosa es tan gran que lleva a otras personas a preferir quitarse la vida para evitar ese sufrimiento.

«El objetivo no es prolongar la vida, sino mejorar su calidad», ha puntualizado la doctora. En este contexto, las necesidades de los pacientes en estado avanzado no son solo físicas, sino también psíquicas, espirituales, familiares y sociales. Una revelación importante de la ponencia fue que las últimas semanas de vida pueden ser especialmente significativas, tanto para el paciente como para sus seres queridos. La doctora Vera ha sostenido que «la vida para quienes se quedan es mucho más soportable si se ha hecho buen uso del tiempo previo a la separación». Pero este periodo también viene cargado de miedos e incertidumbres, lo que tantos las familias como los pacientes estén ansiosos o estresados.

En su intervención, ha defendido la necesidad de que la sociedad adopte una «cultura paliativa», basada en la compasión y el acompañamiento. «No se trata de provocar la muerte del paciente que sufre, sino de acogerlo, sostenerlo y rodearlo de afecto», ha enfatizado. La medicina paliativa, lejos de limitarse a controlar el dolor físico, abarca también el sufrimiento emocional y espiritual.

Por último, recordó que los enfermos terminales tienen derechos: ser tratados como seres humanos hasta el final, expresar sus sentimientos respecto a su muerte, participar en las decisiones sobre sus cuidados, no ser abandonados por médicos ni familiares, recibir respuestas sinceras a sus preguntas y, sobre todo, que se respeten sus deseos, según ha numerado.

La doctora Ana Isabel Vera concluyó su ponencia recordando cómo la forma de enfrentar la muerte ha cambiado: antes, era una muerte conocida, serena y compartida; ahora, es una muerte prohibida, temida y oculta. «Es natural tener miedo a morir», afirmó, recordando incluso cómo Jesús de Nazaret sintió temor ante su inminente pasión y muerte y así lo expresó ante los Apóstoles en el monte de los olivos.

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