Cientos de personas durante la manifestación por la sanidad pública y contra la política sanitaria del Gobierno de Ayuso
La enésima manifestación sanitaria contra Ayuso reúne a miles de personas por las calles de Madrid
La protesta ha sido convocada por la plataforma ‘Vecinas y Vecinos de Barrios y Pueblos de Madrid’, un conglomerado de más de cien asociaciones con vínculos con la izquierda política y sindical
Miles de personas volvieron a tomar este domingo las calles de Madrid en lo que ya se ha convertido en una protesta recurrente, promovida por plataformas vecinales con claras connotaciones ideológicas, bajo el lema «Salvemos nuestra Sanidad Pública». A pesar del tono festivo y la estética de movilización ciudadana, el fondo de la manifestación volvió a centrarse en ataques directos al Gobierno de la Comunidad de Madrid, presidido por la popular Isabel Díaz Ayuso, más que en propuestas reales de mejora.
Convocados por la plataforma ‘Vecinas y Vecinos de Barrios y Pueblos de Madrid’, un conglomerado de más de cien asociaciones con vínculos con la izquierda política y sindical, los manifestantes partieron desde distintos puntos de la capital para confluir en la Plaza de Cibeles, donde les esperaba un escenario preparado para la lectura de un manifiesto cargado de consignas partidistas.
Con pañuelos blancos, batucadas, silbatos, bocinas y un muñeco caricaturesco de la presidenta Isabel Díaz Ayuso apodado «La Pinocha», los asistentes –entre los que había miembros de sindicatos como CC.OO., UGT y Amyts, y políticos de Más Madrid, PSOE y Podemos– trataron de revestir su protesta de una supuesta reivindicación popular. Sin embargo, el foco volvió a estar en descalificaciones ideológicas y en acusaciones sin matices, como la de convertir la sanidad en «un negocio privado», una afirmación recurrente en sus proclamas, pero alejada del debate técnico o de propuestas viables.
La periodista Olga Rodríguez fue la encargada de leer un manifiesto que denunciaba lo que describieron como una «insostenible situación» de la sanidad madrileña. Las peticiones incluyeron más financiación, más personal, menos listas de espera y la revisión de las privatizaciones, en una lista de demandas generalistas.
Como viene siendo habitual, las cifras de participación variaron enormemente. Según la Delegación del Gobierno, acudieron unas 18.000 personas. Los organizadores, sin embargo, hablaron de 200.000, como en otras ocasiones en las que también inflaron los datos: en 2022 llegaron a afirmar que un millón de personas se manifestaron, frente a los 250.000 reconocidos por fuentes oficiales.
Este tipo de movilizaciones, lejos de contribuir al necesario consenso en torno a la sanidad pública, parecen cada vez más orientadas a erosionar la imagen del Ejecutivo regional y a tensionar el debate político. La pregunta que queda en el aire es si realmente estas protestas están enfocadas a mejorar el sistema sanitario o si su verdadero objetivo es desgastar al adversario político, aunque para ello se utilicen problemas reales como arma arrojadiza.