Padres caminando con un niño en el parque
Escándalo en Suecia: planteará prohibir las adopciones internacionales tras detectarse casos de abusos y fraudes
Desde hace décadas, Suecia ha adoptado cerca de 60.000 menores procedentes del extranjero
Un informe oficial encargado por el Gobierno de Suecia ha revelado este lunes graves irregularidades en los procesos de adopciones internacionales llevados a cabo con países como Colombia y Chile, entre otros, y ha recomendado la prohibición total de este tipo de adopciones.
Desde hace décadas, Suecia ha adoptado cerca de 60.000 menores procedentes del extranjero. Corea del Sur, India, Colombia, China y Sri Lanka figuran entre los principales países de origen.
La relatora especial del informe, Anna Singer, expuso que a lo largo de los años se realizaron adopciones sin el consentimiento libre e informado de los progenitores, e incluso se declaró a algunos menores como fallecidos sin que lo estuvieran. Asimismo, las distintas investigaciones han detectado abusos y fraudes generalizados.
En otros casos, las autorizaciones para dar en adopción a los niños fueron firmadas por personas que no eran sus padres. Singer entregó el informe a la ministra sueca de Servicios Sociales, revelando, además, fallos «importantes y sistémicos» en la documentación oficial sobre el origen de los menores.
Los expedientes analizados contenían datos falsos en aspectos clave como fechas de nacimiento, información parental, circunstancias y motivaciones para la adopción. La investigación también estableció que las autoridades suecas estaban al tanto de estas prácticas irregulares, aunque el informe no especifica cuántos casos se vieron afectados.
En el periodo comprendido entre los años 1970 y 2000 se confirmaron al menos una decena de casos de tráfico infantil vinculados a adopciones privadas desde países como Sri Lanka, Colombia, Polonia y China, detalló Singer.
«Es muy importante que se haya realizado una investigación» sobre estos hechos, valoró Hanna Wallensteen, psicoterapeuta de 54 años adoptada en Etiopía en 1971. Subrayó la necesidad de brindar apoyo a las personas adoptadas: «Como se borró nuestra identidad, no podemos saber quiénes eran nuestros padres, de dónde vinimos, cuál era nuestra cultura, nuestra religión... ¿aún hay alguien que piense en nosotros en alguna parte?».
Wallensteen lamentó que durante su crecimiento la narrativa habitual fuera que no eran queridos, que sus países eran demasiado pobres para cuidarles o que sus padres no podían hacerse cargo de ellos. «Vivir sin conocer tu identidad puede afectarte profundamente», señaló, y añadió: «Esto se combina con la idea de que deberíamos estar agradecidos de haber crecido aquí. Pero haber tenido una vida bonita no es incompatible con haber sido víctima de una violación de derechos humanos».
Entre las recomendaciones del informe figura la prohibición completa de nuevas adopciones internacionales en Suecia, así como una disculpa pública por parte del Estado a los afectados. «El Estado debe reconocer las violaciones de los derechos humanos que ocurrieron», insistió Anna Singer.
Durante años, la legislación sueca priorizó facilitar las adopciones internacionales, dejando en manos de organizaciones privadas esta actividad. Según la relatora, estas entidades estaban incentivadas a conseguir el mayor número posible de adopciones, lo que favoreció la aparición de irregularidades.
Según datos de Adoptionscentrum, la mayor entidad mediadora en el país, el número de adopciones internacionales ha disminuido drásticamente desde la década de 1980. Mientras en 1985 se registraron más de 900 adopciones de menores del extranjero, en lo que va de 2025 apenas se contabilizan 14.