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Grupo en contra de la eutanasia en Reino Unido

Grupo en contra de la eutanasia en Reino UnidoEFE

Reino Unido enfrenta la ley de eutanasia que parte del Gobierno rechaza: «Normalizará la elección de la muerte»

El proyecto se introdujo el pasado mes de octubre después de una intensa discusión entre los grupos a favor de la cultura de la muerte y los que apuestan por los la vida

En una sola semana, el Reino Unido podría ser el primer país en aprobar dos de las leyes más devastadoras para el ser humano. El pasado martes, sacó a la luz la norma del aborto, la cual permite ahora acabar con la vida del feto hasta segundos antes de su nacimiento. Ahora, por si esto no fuese suficiente, votarán en escasas horas la legalización de la eutanasia, una práctica que desde 2002 gran parte del territorio europeo ha decidido abrazar.

El pasado viernes 16 de mayo, la Cámara de los Comunes continuó el debate del Proyecto de ley sobre adultos con enfermedades terminales (final de la vida) tras ser aprobado a finales de noviembre por el Ejecutivo de Keir Starmer. En el hemiciclo, se produjo un gran debate, el cual terminó con una gran disparidad de opiniones políticas, muchas de ellas, dentro del propio Gobierno. Esto hizo que se pospusieran las votaciones.

Uno de ellos fue Blue Labour, líder del grupo laborista, quien ha garantizado que votará en contra de la norma porque legalizar el suicidio asistido, normalizará «la elección de la muerte sobre la vida, el cuidado, el respeto y el amor».

Al político le ha seguido Paul Foster, diputado laborista por South Ribble, que también ha asegurado que no apoyará la legislación en la tercera lectura a menos que esté absolutamente seguro de que existen «salvaguardas sólidas y ejecutables para proteger a las personas de daños, presiones o coerción». Estos casos no son los únicos, al menos 14 diputados que apoyaron el proyecto o se abstuvieron han cambiado de idea y han decidido dar una oportunidad a la vida.

¿Cómo será el proceso?

El proyecto de ley se introdujo el pasado mes de octubre después de una intensa discusión entre los grupos a favor de la cultura de la muerte y los que apuestan por los cuidados paliativos de calidad y la vida. Ninguna de las votaciones ha llegado a buen puerto. Sin embargo, la del pasado mes de mayo, aunque se tuvo que posponer, tuvo algo más de repercusión.

El Parlamento aprobó por 288 votos a 239 la posibilidad de votar el primer conjunto de enmiendas. Dada la controversia y las diferentes opiniones de los diputados, solo consiguieron votar dos de ellas, ambas enfocadas en la figura de los profesionales sanitarios.

La primera de ellas, nombrada NC10(a) y presentada por la diputada del Partido Laborista, Kim Leadbeater, ofrece protección a los médicos, ya que considera que estos «no tienen obligación» de hacer nada bajo la ley. Asimismo, proporciona protección legal a los profesionales médicos para garantizar que no estén sujetos a ningún tipo de castigo por negarse a llevar a cabo la eutanasia.

Por otro lado, la segunda enmienda, que fue rechazada, permitiría a los empleados imponer una prohibición general a su personal de facilitar una muerte asistida.

A pesar de la votación, su aprobación no será inminente. Una vez que los diputados se posicionen a favor o en contra del proyecto en esta tercera lectura, la pieza legislativa pasará a la fase de comités para que los parlamentarios presenten enmiendas. Tras esto, pasará a la Cámara de los Lores (alta).

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