Un trabajador prepara un cartel arcoíris con el logotipo del ayuntamiento de Budapest en el centro de la capital el 27 de junio de 2025
Las razones de protección de la infancia por las que el Gobierno húngaro se opone a la manifestación del Orgullo LGTBI
El marco legal actual, aceptado masivamente por los húngaros en referéndum, prohíbe explícitamente que se organicen actos públicos que representen de forma gratuita o explícita la sexualidad, sea homosexual o heterosexual
En una decisión que ha sido contestada por una fuerte campañas de la izquierda europea, el Gobierno húngaro de Viktor Orbán ha vuelto a impedir la celebración de la marcha del Orgullo LGTBI en Budapest, argumentando razones legales y sociales centradas, principalmente, en la protección de los menores frente a «contenidos obscenos o sexualizados» en espacios públicos. Esta postura se apoya en una normativa de protección del menor, que fue apoyada masivamente por los húngaros en 2022, en un referéndum con un respaldo del 96% de los votos válidos, es decir, 3,7 millones de sufragios.
Según fuentes el Ejecutivo húngaro, en aquel país «cada uno puede vivir su sexualidad libremente», pero se establece un límite claro cuando ciertas expresiones se tornan «obscenas» y, por tanto, inapropiadas para ser mostradas en el espacio público. Específicamente, señalan que las marchas del Orgullo se caracterizan por «manifestaciones sexuales y escandalosas» que podrían vulnerar los derechos de los menores, cuya protección, según la Constitución húngara reformada en 2020, tiene prioridad sobre otros derechos fundamentales, excepto el derecho a la vida.
El marco legal actual prohíbe explícitamente que se organicen actos públicos que representen de forma gratuita o explícita la sexualidad, o que «promuevan el cambio de sexo o la homosexualidad» ante menores.
La ley húngara permite que la policía rechace manifestaciones si existen fundamentos razonables para creer que se podrían incumplir estas restricciones de protección del menor. La participación de políticos europeos en la marcha, entre los que figuran los ministros de la izquierda populista española Yolanda Díaz y Ernesto Urtasun, ha añadido tensión al contexto. Según fuentes gubernamentales, la intervención de figuras extranjeras, «especialmente socialistas o woke», podría ser contraproducente para ellos, pues creen que reforzará el apoyo a Orban entre la población húngara.
«En el caso de ministros del actual Gobierno español, teniendo en cuenta la mala valoración y la pésima imagen internacional de dicho Ejecutivo, su apoyo y participación en la marcha del sábado podrían incluso ser un lastre y perjudicarla. Más allá de ello, en cuanto a los políticos extranjeros en su conjunto, cabe desearles que disfruten de su estancia en Budapest», señalan a El Debate fuentes del Gobierno húngaro.
Con el apoyo de la Alcaldía de Budapest, ostentada por la oposición al Gobierno central, se está tratando de organizar una marcha este fin de semana. La Corte Suprema acaba de dictar una sentencia que obligará a la policía a procesar de nuevo la solicitud de convocatoria de la marcha, ya que no se dispone de fundamento suficiente, por ahora, para negar categóricamente el permiso. No obstante, se da por hecho que no se utilizará fuerza policial contra los manifestantes este sábado, en ningún caso. La última vez que se utilizó dicha fuerza contra manifestantes pacíficos en Hungría fue bajo el Gobierno socialista anterior y contra manifestantes que marchaban contra el mismo.
El Gobierno húngaro subraya que Hungría es uno de los países «más seguros de Europa, también para los homosexuales», al no haber sido, aseguran, impactado por la inmigración ilegal ni por culturas que pudieran ser «intolerantes con las minorías sexuales».