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Un niño usa el teléfono móvil y una tablet

Un niño usa el teléfono móvil y una tabletEP

Los casos de enfermedad mental en niños por la hiperconexión digital están sufriendo un «incremento explosivo»

Los expertos insisten en una serie de recomendaciones: de cero a seis, «nada de pantallas» y entre los siete y los 12, máximo una hora, incluyendo el tiempo escolar

Varias entidades médicas, científicas y sociales se han aliado en la Plataforma Z para hacer que cale en la sociedad una advertencia: los problemas de salud mental en los menores están en un momento crítico debido a la hiperconexión digital, una pandemia que está resultando «letal» sobre todo para los más pequeños.

La presidenta de la Plataforma Z, Mar España, ha subrayado este martes en la presentación de esta iniciativa que "no hay salud sin salud mental, y no hay salud mental sin salud digital». Con esto tratará de concienciar de una vez por todas del impacto que está teniendo la conexión continua a las pantallas y las redes sociales en la salud, física y mental, de la población.

Los casos de enfermedad mental en niños y en adolescentes «están sufriendo un incremento explosivo», al tiempo que se consolidan patrones de suicidio crecientes en la adolescencia: desde 2012, los trastornos mentales en menores han aumentado un 300 %, ha advertido España, exdirectora de la Agencia Española de Protección de Datos.

Son los datos que arroja un informe de 2024 de Cyber Guardian, una iniciativa sin ánimo de lucro dedicada a apoyar a padres, educadores, investigadores y responsables políticos para ayudar a la juventud a llevar vidas digitales más saludables y que forma parte de esta plataforma.

Junto a ella, otras 15 sociedades médicas, científicas y organizaciones de infancia, como el Consejo General de Psicología (COP); la Asociación Española de Pediatría (AEP); la Sociedad Española de Neurología (SEN); la Asociación Española de Psiquiatría de la Infancia y la Adolescencia (Aepnya); la Sociedad Española de la Psicología Clínica Infantil y Juvenil o la Fundación Anar, entre otras.

Los menores están accediendo sin control a servicios digitales que no están diseñados para su bienestar ni para optimizar su salud, sino que desarrollan productos que invaden la privacidad con patrones adictivos basados en mecanismos de recompensa que son «muy psicológicos», ha proseguido.

«Dar un smartphone es letal para el neurodesarrollo de los menores y la infancia. Hay que promover el derecho al neurodesarrollo sano», ha enfatizado la experta antes de insistir en que se trata de «un gravísimo problema de salud pública» contra el que los gobiernos siguen sin hacer nada.

Por ello, ha emplazado a los grupos políticos a llegar a un pacto de estado en la tramitación de la ley para la protección de menores en entornos digitales: «nos estamos jugando la salud física y mental de toda la ciudadanía», ha apelado.

La evidencia científica así lo justifica. A nivel físico, distintos estudios han asociado ya el uso excesivo de pantallas a las mermas en la conexión neuronal, problemas en el desarrollo del lenguaje y del aprendizaje, fatiga, problemas de salud mental como depresión, ansiedad, trastornos de la conducta alimentaria, tendencias autodestructivas, insomnio, obesidad, dolor muscular, riesgo cardiovascular, alteración del desarrollo cerebral, etc.

«Estamos recogiendo los desastres porque no estábamos preparados para lo que ha venido», ha señalado Julio Álvarez Piti, de la AEP.

Ante ello, los expertos insisten en una serie de recomendaciones: de cero a seis, «nada de pantallas»; entre los siete y los 12, máximo una hora, incluyendo el tiempo escolar, y siempre bajo supervisión de un adulto; y de 13 a 16, dos horas. Además, ningún menor debe tener un móvil inteligente hasta los 16.

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