Fundado en 1910
El estudio fue realizado con 75 recién nacidos sanos y a término

Bebé recién nacidoUnsplash

Descongelan un embrión concebido y conservado en 1994 para dar vida en 2025 a un niño en Estados Unidos

Para el Catecismo de la Iglesia Católica, la fecundación in vitro es «moralmente ilícita» porque separa la procreación del acto matrimonial y puede dar lugar a la manipulación, selección o descarte de embriones

El pasado 26 de julio de 2025 se produjo un hecho insólito en la historia de la medicina reproductiva. Una familia tuvo en Ohio, Estados Unidos, un hijo fruto de un embrión concebido en 1994 y conservado en congelación durante más de tres décadas, informa Infocatólica. Este inusual nacimiento establece un récord mundial como el intervalo más prolongado conocido entre la fecundación de un embrión y el nacimiento de un niño.

Lindsey y Tim Pierce llevaban años enfrentándose a la infertilidad. Tras agotar otros recursos, decidieron dar un paso poco conocido pero cada vez más extendido: la adopción de embriones. A través de este procedimiento, parejas con dificultades para concebir reciben embriones sobrantes de ciclos de fecundación in vitro de otras familias, los cuales han permanecido criopreservados a la espera de una nueva oportunidad de vida.

Su camino los llevó hasta Nightlight Christian Adoptions, una organización cristiana que desde hace más de tres décadas impulsa programas de adopción de embriones bajo la premisa de «rescatar vidas humanas en estado embrionario».

En noviembre de 2024, el matrimonio se sometió a la transferencia embrionaria en la clínica Rejoice Fertility de Knoxville (Tennessee), bajo la dirección del especialista en fertilidad John David Gordon. El embrión elegido llevaba 31 años criopreservado, una cifra que hasta ahora no había sido superada en la literatura médica ni en registros conocidos.

A pesar de la actuación de la asociación, es importante recordar que para el Catecismo de la Iglesia Católica, la fecundación in vitro es «moralmente ilícita» porque separa la procreación del acto matrimonial y puede dar lugar a la manipulación, selección o descarte de embriones, tratándolos como objetos o mercancías en lugar de personas, recalca la Universidad de Navarra. Del mismo modo, asevera que la Iglesia enseña que la vida debe ser engendrada en el acto conyugal, y no «hecha» mediante tecnologías reproductivas, ya que esto puede comprometer la dignidad humana y la relación entre padres e hijos.

Temas

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas