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Corredores con sus mascotas participan en el Perrotón Madrid 2025

Corredores con sus mascotas participan en el Perrotón Madrid 2025Europa Press

Algunos perros pueden aprender palabras nuevas escuchando a escondidas a sus dueños

Este tipo de aprendizaje es habitual en los seres humanos, pero hasta ahora se consideraba extremadamente raro en otras especies

Algunos perros poseen una capacidad excepcional para aprender el nombre de objetos, especialmente juguetes, y pueden incorporar nuevas palabras simplemente escuchando las conversaciones de sus dueños, sin necesidad de un entrenamiento directo. Así lo concluye una investigación realizada por expertos de la Universidad Eötvös Loránd, en Hungría, cuyos resultados han sido publicados recientemente en la revista científica Science.

El estudio se centra en un grupo muy reducido de perros a los que los investigadores califican como «superdotados para el aprendizaje de palabras». Estos animales destacan por su habilidad poco común para asociar palabras con objetos concretos en su entorno cotidiano. Según los científicos, estos perros pueden aprender nuevas etiquetas verbales incluso cuando no se les presenta de forma simultánea la palabra y el objeto al que hace referencia, una capacidad considerada especialmente compleja desde el punto de vista cognitivo.

Durante los experimentos, los investigadores observaron que los perros eran capaces de captar nuevos nombres de juguetes mientras escuchaban conversaciones entre humanos, sin que nadie se dirigiera a ellos de forma explícita ni les pidiera realizar ninguna acción. Posteriormente, cuando se les solicitaba que identificaran un objeto concreto, los perros elegían correctamente el juguete asociado al nuevo nombre aprendido de manera pasiva. Este tipo de aprendizaje, conocido como aprendizaje incidental u observacional, es habitual en los seres humanos, pero hasta ahora se consideraba extremadamente raro en otras especies.

Los autores del estudio comparan esta habilidad con la etapa de adquisición del lenguaje en niños pequeños. De hecho, afirman que las destrezas demostradas por estos perros son similares a las de niños de entre 18 y 23 meses, una fase clave en el desarrollo del vocabulario infantil. En ambos casos, la capacidad para aprender palabras a partir del contexto y de la observación de interacciones ajenas resulta fundamental.

Además, los investigadores subrayan que los perros analizados ya habían mostrado previamente una facilidad extraordinaria para aprender palabras en condiciones naturales, sin programas de adiestramiento específicos ni refuerzos sistemáticos. Esto sugiere que se trata de un talento cognitivo poco frecuente, presente solo en determinados individuos.

En conjunto, los hallazgos cuestionan la idea de que la capacidad de aprender nuevas etiquetas verbales únicamente mediante la escucha sea exclusiva de los seres humanos. El estudio abre nuevas vías para comprender mejor la cognición canina y la profundidad del vínculo comunicativo entre perros y personas.

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