La exministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Pilar Alegría
El legado de Pilar Alegría: adoctrinamiento en las aulas, los peores resultados de la historia en PISA y profesores abandonados
La exministra de Educación, que compartió esta cartera con la portavocía del Gobierno, deja un muy mal sabor de boca en la comunidad educativa: «No hizo nada»
Cuando se conoció el nombre de Pilar Alegría como ministra de Educación y Formación Profesional –todavía no se incluía la cartera de Deportes– allá, por el año 2021, ya se apuntaba a que estaría de paso y que su destino final sería de candidata como presidenta de Aragón.
Su entorno lo negaba pero el tiempo terminó dando la razón a quienes apuntaban que los planes de Sánchez para Alegría no se basaban precisamente en arreglar la educación. Esta venía golpeada por la gestión de una polémica Isabel Celaá que cargó sin pudor contra la concertada haciendo cambios insólitos en la ley a la que se le puso su nombre –'ley Celaá'– y que también se cebó contra los centros de educación especial.
En este sentido, uno de sus últimos traspiés de Celaá antes de ser reemplazada fue la dura respuesta que le dio a un diputado del PP que defendía para su hija con síndrome de Down la escolarización en un tipo de centro que el PSOE quería eliminar en nombre de la «inclusión».
Así, de una combativa Celaá se pasó a una «dialogante» Alegría –tal como la definió su propio entorno– y prácticamente todas los sindicatos de izquierdas y de derechas, patronales, asociaciones de padres, etc. con los que ha contactado El Debate para que hagan un balance del mandato de la zaragozana.
El problema es que si bien casi todos coinciden en sus virtudes para el diálogo, también lo hacen en que en las buenas palabras se quedó: Alegría se dejó en el cajón una larga lista de promesas y deberes que jamás llevó a cabo: desarrollo del estatuto docente; protección del castellano en Cataluña; mejora del rendimiento de los alumnos; compromiso con la concertada para la puesta en marcha de la comisión de estudio del coste del puesto escolar y actualización de los módulos de conciertos; resolución de los problemas con las infraestructuras y climatización de los centros...
Construcción del género antes de los 6
Lo que sí hizo estuvo salpicado, sin embargo, por la polémica. Si bien la ley educativa –Lomloe– la aprobó su antecesora, Isabel Celaá, quedó en manos de Alegría lo más importante: aprobar los reales decretos del currículo de enseñanzas básicas de cada etapa (Infantil, Primaria, ESO, Bachillerato y FP, así como el polémico real decreto sobre evaluación, promoción y titulación (el que dio vía libre para pasar de curso y titular sin límite de suspensos ).
Prácticamente ninguno de los currículos de enseñanza pasó desapercibido. El de Infantil (para niños de entre 0 y 6 años) señalaba, adelantó ABC, que es la edad «en la que se produce el descubrimiento de la sexualidad y se inicia la construcción de género». En el de Primaria, el Gobierno enseñaba a los niños Matemáticas con «perspectiva de género»; en Secundaria se olvidaron de los peligros de ETA pero no del reguetón y en Bachillerato se fulminó la historia de España anterior a 1812.
Panfletos del PSOE en los libros de texto
Algunas comunidades, como Madrid, reaccionaron y prometieron enmendar las carencias o excesos usando las competencias que tienen en materia educativa (el 40 por ciento de los contenidos lo establecen las regiones que no tienen lengua cooficial y 50 las que tienen).
Por si todo esto fuera poco, los libros de texto se vieron inundados de ideología. También adelantado por ABC, en los textos había referencias a la eutanasia y panfletos para movilizar el voto al PSOE, por mencionar algunos contenidos que hicieron saltar todas las alarmas. El Gobierno lo desmintió y culpó a los editores que rápidamente respondieron diciendo que los contenidos venían avalados por la ley.
«Se ha escondido vergonzosamente»
Pero el problema con la ideología no quedó allí. Alegría tampoco hizo nada para blindar el castellano en Cataluña, incluso aunque estaba obligada por ley. «Pilar Alegría ha sido la mejor ministra de Educación que los defensores de la inmersión lingüística en catalán, euskera, valenciano o gallego pudieran desear. Todos aquellos que trabajan para mantener la exclusión del castellano en las aulas de las comunidades bilingües han tenido un gran apoyo en ella», denuncia Ana Losada, presidenta de la Asamblea por una Escuela Bilingüe de Cataluña (AEB).
Alegría «se ha escondido vergonzosamente cuando debía defender a quienes han sido privados de sus derechos, a quienes han sido acosados por exigirlos, como fue el caso de la familia de Canet o cuando se debía hacer cumplir la ley y aplicar la sentencia del 25 por ciento en todos los centros catalanes», continúa Losada.
La presidenta de la AEB recuerda, además, que «la ministra del 'Gobierno del diálogo' no ha querido reunirse con la Asamblea por una Escuela Bilingüe que le ha solicitado entrevista en dos ocasiones . Siempre dedicada a la propaganda política dentro y fuera de su ministerio, siempre trabajando por los aprobados generales y no por la mejora del nivel educativo, siempre contentando con sus decisiones y sus silencios a los socios del Gobierno de Sánchez».
«En eventos deportivos»
Quien también le reprocha no haber hecho nada es el sector de la concertada. «La principal promesa fue el cumplimiento de la disposición adicional 29 de la LOE, es decir, la constitución de la comisión de estudio del coste del puesto escolar. Se comprometió públicamente en septiembre de 2024 y no hizo nada», denuncia Luis Centeno, secretario general adjunto de Escuelas Católicas. Tampoco cumplió con la actualización de los módulos de conciertos, añade. «Los últimos años de su mandato estuvieron marcados por su mayor dedicación a la portavocía del Gobierno (desde 2023) que a los temas educativos. La inclusión de los Deportes (también en 2023) al ministerio también provocó que se la viese más en eventos deportivos importantes que en reuniones de trabajo de temas educativos».
Estatuto docente
En la misma línea se pronunció Beatriz García González, secretaria de enseñanza de UGT. «Alegría no dejó huella porque las expectativas que tenía el profesorado con todo lo que supuestamente iba a hacer quedó en stand-by».García González también cree que se dedicó más a la labor de portavoz que de ministra y el mayor reproche, tanto de UGT como del sindicato CSIF, es que no pusiera en marcha el estatuto docente. «Intentó salvar su último trimestre en el ministerio aprobando un proyecto de ley de ratios y horario lectivo docente», apunta Mario Gutiérrez de CSIF, algo que para García González es «insuficiente y llega tarde porque algunas comunidades ya cuentan con mejores condiciones que las que propone el propio texto que ni siquiera está aprobado».
La ausencia del esperado estatuto docente se la recriminan también los padres. «No se puso en marcha», comenta Begoña Ladrón de Guevara, presidenta de la Conferencia de Padres de Alumnos (COFAPA). «Desde COFAPA también le pedimos que cuide la libertad de los padres para elegir centro, la protección de la concertada, y que ayude a la conciliación permitiendo que los padres puedan ir al colegio a hacer tutorías contando con permisos de trabajo, pero no hemos tenido respuesta». Coincide con Centeno en que estar con la portavocía tampoco ayudó.
Descalabro en PISA
Otra de las asociaciones de padres, CEAPA, califican su mandato de «light». «Tenemos una larga lista de peticiones que son recurrentes: atención al bienestar emocional de la comunidad educativa que si bien se respondió con la creación del coordinador de bienestar, el desarrollo autonómico terminó siendo muy pobre y el ministerio no veló por el cumplimento de la norma. En cuanto a infraestructuras, hay colegios que están en condiciones insostenibles por no hablar de los enormes problemas de climatización», denuncia María Sánchez, presidenta de CEAPA.
También se llevó el trofeo a los peores resultados de PISA de la historia de este país en Ciencias y Matemáticas (y el peor en Lectura si se exceptúa el año 2000). Aunque se trató de unos resultados marcados por la pandemia tampoco resultó una 'excusa' para muchos expertos puesto que otros países lograron sortear mejor el Covid.
Una medalla que sí podría ponerse Alegría es la de la aprobación de la ley de Formación Profesional y la caída en picado del abandono educativo temprano, aunque aún lejos de los objetivos de Europa. Esta tasa mide el porcentaje de jóvenes de 18 a 24 años que no han completado la educación secundaria superior y no siguen ningún tipo de formación. Este año la tasa se colocó en el 12,8 por ciento, mientras que en el año 2000 estaba en el 30,9 por ciento, con un pico del 32,2 por ciento en 2004.
Solo por detrás de Rumanía
«La evolución media para ambos sexos confirma la tendencia descendente –aunque a un ritmo cada vez más moderado en los últimos años– iniciada tras el máximo histórico del 32,2% en 2004. Aún así, España sigue situándose entre los países con mayor abandono escolar de la Unión Europea, solo por detrás de Rumanía, y aún lejos del objetivo europeo del 9 por ciento fijado para 2030», sentencia Ismael Sanz, Profesor de Economía Aplicada de la Universidad Rey Juan Carlos, en una publicación de Funcas.