Investigadores en un laboratorio
Prueban en ratones una vacuna universal que protege contra una gama de virus y alérgenos
Según detalla el equipo en un comunicado, el nuevo fármaco no imita fragmentos específicos de un patógeno concreto
Un grupo de investigadores de Stanford Medicine (Estados Unidos) ha desarrollado y probado en ratones una candidata a vacuna universal capaz de ofrecer protección frente a un amplio abanico de amenazas respiratorias: virus, bacterias e incluso alérgenos comunes.
A diferencia de las vacunas tradicionales, esta fórmula se administra por vía intranasal -mediante un aerosol o gotas- y genera una protección amplia en los pulmones que se mantiene durante varios meses.
En los experimentos, los animales inmunizados resistieron la infección por coronavirus y otros virus, así como por bacterias asociadas a infecciones hospitalarias. También mostraron protección frente a los ácaros del polvo doméstico, uno de los desencadenantes más habituales de alergias respiratorias.
Los resultados, publicados en la revista Science, apuntan a que, si se confirma su eficacia en humanos, esta estrategia podría reemplazar las múltiples vacunas estacionales contra infecciones respiratorias y servir como herramienta rápida ante la aparición de un nuevo virus con potencial pandémico.
Un enfoque distinto a las vacunas convencionales
Según detalla el equipo en un comunicado, la nueva vacuna no imita fragmentos específicos de un patógeno concreto. En su lugar, reproduce las señales que utilizan las células del sistema inmunitario para comunicarse durante una infección real. Esta aproximación busca activar de forma coordinada las dos grandes ramas de la inmunidad: la innata y la adaptativa.
Las vacunas actuales se apoyan principalmente en la inmunidad adaptativa, responsable de generar anticuerpos y células T específicas que reconocen y «recuerdan» a un patógeno durante años. Por el contrario, la inmunidad innata actúa como primera línea de defensa, se activa en cuestión de minutos, pero normalmente su efecto es breve.
El equipo, dirigido por el inmunólogo Bali Pulendran, centró su atención precisamente en potenciar esa respuesta innata, basándose en evidencias previas que sugieren que, en determinadas condiciones, puede prolongarse más de lo que se pensaba.
Cómo funciona la vacuna
La candidata, denominada GLA-3M-052-LS+OVA, imita señales propias de las células T para estimular directamente a las células inmunitarias innatas presentes en los pulmones. Además, incorpora un antígeno inocuo -la ovoalbúmina, una proteína del huevo- que atrae células T al tejido pulmonar y ayuda a mantener activa la respuesta defensiva durante semanas o incluso meses.
En el estudio, los ratones recibieron una gota intranasal de la vacuna; algunos completaron tres dosis separadas por una semana. Posteriormente, fueron expuestos a distintos virus respiratorios.
Con tres aplicaciones, los animales quedaron protegidos frente al SARS-CoV-2 y otros coronavirus durante al menos tres meses. En contraste, los ratones no vacunados sufrieron una pérdida de peso acusada -indicador de enfermedad-, inflamación pulmonar severa y, en muchos casos, fallecieron.
Los investigadores describen el efecto como un «doble golpe»: la activación prolongada de la inmunidad innata redujo hasta 700 veces la carga viral en los pulmones, mientras que cualquier virus que lograba sortear esa primera barrera se enfrentaba rápidamente a una respuesta adaptativa localizada en el tejido pulmonar.
Protección también frente a bacterias y alérgenos
El equipo amplió los ensayos a infecciones bacterianas respiratorias, como las causadas por Staphylococcus aureus y Acinetobacter baumannii. Los ratones inmunizados también mostraron protección durante aproximadamente tres meses frente a estos patógenos.
En el ámbito de las alergias, los animales fueron expuestos a una proteína derivada de los ácaros del polvo doméstico, un desencadenante frecuente del asma alérgica. Los vacunados mantuvieron las vías respiratorias despejadas, lo que sugiere un posible papel preventivo frente a reacciones inflamatorias.
Próximo paso: ensayos en humanos
El siguiente objetivo es iniciar estudios clínicos en personas. Primero se realizaría un ensayo de fase I para evaluar la seguridad y, si los resultados son favorables, se avanzaría hacia pruebas más amplias de eficacia.
Pulendran estima que, en humanos, dos dosis administradas en forma de espray nasal podrían ser suficientes para generar protección. En el escenario más optimista y con financiación adecuada, una vacuna respiratoria universal podría estar disponible en un plazo de cinco a siete años.