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Doctor John Bruchalskimd en la Basílica de la Virgen de Guadalupe

Doctor John Bruchalskimd en la Basílica de la Virgen de GuadalupeInstagram @johnbruchalskimd

La pregunta que un abortista realizó frente a la Virgen y que le llevó a amar la vida del no nacido

Aunque Bruchalskimd había nacido en una familia católica y provida, sus años de formación lejos del norte de Nueva Jersey empezaron a marcar su nueva historia

Aunque muchas personas creen que la cultura de la muerte debe seguir creciendo en la sociedad, la realidad es que gracias a la fe, al amor de Dios y a su palabra, la civilización parece estar comprendiendo el significado de la vida y apostando por ella. Es lo que le pasó a John Bruchalskimd, un ginecólogo y obstetra estadounidense que, gracias a la Virgen de Guadalupe pasó de recomendar el aborto a crear una asociación provida.

Todo comenzó en 1987 en la Universidad del Sur de Alabama. Aunque Bruchalskimd había nacido en una familia católica y provida, sus años de formación lejos del norte de Nueva Jersey empezaron a marcar su nueva historia. Sus compañeros tuvieron mucho que ver su forma de pensar, ya que consideraban que «la postura de la Iglesia sobre los llamados 'asuntos de la mujer' era en el fondo patriarcal, especialmente en lo relativo a la anticoncepción», escribe en su autobiografía Mi conversión del aborto a la medicina que protege la vida y recoge Infocatólica.

En esos años, el mensaje feminista le parecía lo apropiado, trataba de empoderar a las mujeres, de igualdad de derechos y de recuperar el control sobre el propio cuerpo. Todo ello me parecía correcto. Creía que las mujeres debían tener libertad para elegir «lo que más les convenía».

Al terminar sus estudios, empezó a trabajar en Mobile (Alabama). Allí su función consistía en colocar dispositivos intrauterinos para evitar que las mujeres se quedasen embarazadas. Le parecía un trabajo muy acertado, ya que, en condiciones extremas de pobreza, «el embarazo se convertía en un tormento y la crianza de un hijo en una carga económica», señala mientras apunta que, en ese momento, colocarles un anticonceptivo le parecía un «acto misericordioso».

A pesar de su trabajo y sus convicciones, el doctor Bruchalskimd sentía que con cada aborto algo se apagaba, sabía que no debía matar a nasciturus y que debía decir «sí a la vida». Así, afirma en su autobiografía a la que ha accedido Infocatólica que antes de cada operación quirúrgica para matar fetos se sentía como «un soldado preparándose para la batalla». Para ello, garantiza que tenía que entrar en «un estado adecuado», apartar sus propias opiniones y emociones, repetir mentalmente el protocolo de formación hasta sentirse suficientemente seguro para ejecutar la tarea que le esperaba.

Una visita que lo cambió todo

En medio de una lucha interna, decidió peregrinar al Santuario de Nuestra señora de Guadalupe, en México. De repente, frente a nuestra Madre, su yo interior comenzó a lanzarle la que describe como la pregunta decisiva: «¿Por qué me hieres?». En ese momento, descubrió lo equivocado que había estado todo este tiempo y se lamentó por las vidas que se había llevado por delante.

Meses después decidió ir a Bosnia y Herzegovina, concretamente a Medjugorje. Ese viaje le sirvió para confirmar sus sentimientos y para darse cuenta del milagro y delicadeza de la vida. Un Don que Dios nos da y que hay que cuidar. Allí, anota en su libro el ginecólogo estadounidense, «de repente todo empezó a tener sentido: el mal de las prácticas médicas que destruyen la vida, la verdad universal de la ley natural y de la enseñanza de la Iglesia, y el amor de Jesucristo».

Al volver a la clínica, Bruchalski decidió dejarlo todo, también los procedimientos in vitro que realizaba. Comprometido con revertir el dolor causado, creó la clínica Tepeyac OB/GYN, que ofrece servicios integrales de obstetricia y ginecología desde la adolescencia hasta la salud menopáusica, fundó Divine Mercy Care, una fundación provida destinada a ayudar a las mujeres que necesitan acceso a la medicina provida. Todo ello con un objetivo: dar una oportunidad a los no nacidos y ensalzar la dignidad de todo ser humano.

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