Dormir mal afecta a la calidad de vida
En España no se cuida el sueño: estas son las comunidades donde se tienen más dificultades para dormir
Aunque el 96 % de la población considera que dormir bien es fundamental para mantener una buena salud, la práctica no siempre acompaña: el 43 % reconoce no dormir las 7-8 horas recomendadas
Dormimos peor de lo que creemos. Así lo refleja el Barómetro sobre trastornos del sueño 2026, realizado por Takeda a 1.200 personas mayores de edad en España, que evidencia una brecha significativa entre la importancia que concedemos al sueño y el cuidado real que le prestamos.
Según el análisis, el 38 % de la población afirma tener problemas de sueño de forma recurrente, y un 19 % reconoce sufrirlos ocasionalmente. Es decir, más de la mitad de los españoles (57 %) experimenta dificultades relacionadas con el descanso.
Por otra parte, aunque el 66 % de la población asegura mantener rutinas horarias de sueño consistentes, la prevalencia de dificultades recurrentes para dormir es mayor en los grupos de mayor edad. A partir de los 50 años, el 42 % declara experimentar problemas de sueño de forma habitual. Además, las mujeres refieren más dificultades relacionadas con el descanso que los hombres (60 % frente a 54 %).
El 27 % ha notado cambios en su calidad de sueño en el último año lo suficientemente relevantes como para plantearse consultar a un especialista, una cifra que asciende al 30 % en el caso de las mujeres, frente al 23 % de los hombres.
El análisis territorial muestra que las comunidades donde más personas declaran tener dificultades habituales para dormir son País Vasco (y Canarias (47 %) y las que menos Galicia (28 %) y Murcia (29 %).
Aunque el 96 % de la población considera que dormir bien es fundamental para mantener una buena salud, la práctica no siempre acompaña: el 43 % reconoce no dormir las 7-8 horas recomendadas. El grupo de 50 a 64 años es el que menos duerme lo recomendado (49 %).
El Barómetro también refleja una brecha entre la importancia que se otorga al sueño y las acciones para mejorarlo. El 58 % del total de los encuestados afirma no haber hecho nada para mejorar su descanso ni informarse sobre el sueño, porcentaje que asciende al 64 % entre los mayores de 65 años. En conjunto, sólo el 42 % de la población encuestada declara haber tomado alguna iniciativa para mejorar su calidad de descanso.
En lo que respecta a los hábitos, existe una alta conciencia sobre algunos factores que influyen en el sueño: el 77 % reconoce que el uso de pantallas antes de dormir afecta al sueño y el 79 % señala el impacto de la cafeína o el alcohol. No obstante, el 72 % considera que en España el sueño no recibe la misma atención que la alimentación o el ejercicio físico.
Por otro lado, el conocimiento sobre aspectos más específicos del funcionamiento del sueño es menor: el 68 % ha oído hablar de las fases REM y no REM, mientras que tres de cada diez personas aún no las identifican.
Desorientación sobre a qué especialista acudir
El análisis destaca la brecha informativa sobre los recursos especializados disponibles, que evidencia un desconocimiento relevante del ámbito sanitario: aunque el 66 % sabe que existen Unidades del Sueño en hospitales, 1 de cada 3 personas las desconoce, especialmente entre los jóvenes (solo el 29 % de los menores de 35 años sabe que existen). Ante la sospecha de sufrir un trastorno complejo, el 48 % acudiría al médico de familia y el 16 % al neurólogo, pero poco más del 1 % mencionan espontáneamente las Unidades del Sueño como recurso específico. Cerca de una cuarta parte de la población no sabe a qué especialista acudir.
La narcolepsia
El análisis confirma que la narcolepsia sigue siendo una enfermedad poco conocida en la sociedad española. El 40 % de los encuestados afirma que nunca había oído hablar de ella y sólo el 43 % dice saber qué es. Entre quienes la conocen, el 81 % la identifica correctamente como una enfermedad neurológica que provoca somnolencia diurna excesiva y ataques repentinos de sueño; sin embargo, persisten confusiones, ya que un 11 % la asocia erróneamente a un trastorno psicológico relacionado con el estrés.
La narcolepsia es un trastorno neurológico crónico caracterizado por la incapacidad del cerebro para regular adecuadamente los ciclos de sueño y vigilia. Se trata de un trastorno neurológico crónico que puede tener un impacto relevante en la esfera académica, laboral, social y emocional de quienes la padecen y que sigue registrando retrasos en los diagnósticos.
En este contexto, los resultados del 1º Barómetro del sueño realizado por Takeda también analizan los canales a través de los cuales la población se informa sobre cuestiones relacionadas con el sueño. Las redes sociales y los buscadores en internet figuran entre las principales fuentes de consulta, mientras que los centros de salud y los profesionales sanitarios continúan siendo referentes clave cuando se trata de información médica especializada.