Niña en un desfile LGTBI
Finlandia planta cara a la teoría 'woke': «Las cirugías de cambio de sexo agravan la salud mental de los jóvenes»
Durante el estudio, los investigadores vieron que los adolescentes derivados al servicio de identidad de género por el cambio de sexo mostraron una morbilidad psiquiátrica significativamente mayor
Muchos países se están dando cuenta de los graves problemas de las teorías woke y sus consecuencias. Mientras, en España, la ley trans sigue siendo un referente para muchos a pesar de que las terapias de conversión provoquen –en algunos casos– coágulos, ictus y cáncer. Uno de los territorios que ha decidido mostrar los problemas reales de esta transformación es Finlandia, donde un estudio ha concluido que la transición médica de género no mejora la salud mental de los adolescentes.
Según el informe, publicado en Acta Pediátrica y llevado a cabo a 2.083 jóvenes entre 1996 y 2019, la morbilidad psiquiátrica grave, aunque pase desapercibida entre la sociedad, la intervención hormonal y quirúrgica no desaparece tras la reasignación médica de género, al contrario, aumenta y necesitan una atención mayor, anota Infocatólica.
Durante el estudio, los investigadores vieron que los adolescentes derivados al servicio de identidad de género por el cambio de sexo mostraron una morbilidad psiquiátrica significativamente mayor. En concreto, pasaron del 47,9 % al 61,3 % dos años después. Por el contario, el grupo de control se quedó estable.
Entre los adolescentes que se sometieron a una reasignación de género médica, la morbilidad psiquiátrica aumentó notablemente durante el seguimiento, pasando del 9,8 % al 60,7 % en la reasignación de género de mujeres con estrógenos, y del 21,6 % al 54,5 % en la reasignación de hombres, con testosterona.
Tras ajustar los datos en función del tratamiento psiquiátrico previo, los científicos vieron que todos los adolescentes, independientemente de su sexo, presentaban índices de riesgo aproximadamente tres veces superiores a los de las mujeres del grupo de control y cinco veces superiores a los de los hombres del grupo de control.
En 2011 cambió todo
Entre 1996 a 2010, la necesidad de tratamiento psiquiátrico en Finlandia antes de contactar con el servicio de identidad de género se mantuvo estable. Sin embargo, un año después, en 2011, cambió todo. El número de adolescentes con disforia de género aumentó por 10 y, con ello los trastornos psiquiátricos.
Tal y como muestra el documento firmado por Sami-Matti Ruuska, casi la mitad de los nuevos casos (47,9 %) ya presentaban trastornos psiquiátricos relevantes antes de su primera valoración, mientras que en los años anteriores esa proporción era «mucho menor» (23,7 %). Este patrón no se observa en los grupos de comparación, lo que indica que «no es un fenómeno general de la población, sino específico de este colectivo», afirma Infocatólica.
A partir de estos datos, los autores sugieren una interpretación alternativa al modelo habitual. Así, destacan que en algunos adolescentes, la disforia de género podría estar asociada a dificultades psicológicas previas, como depresión o ansiedad, que no han sido tratadas de forma adecuada. También ven podible que ciertos tratamientos hormonales, como los feminizantes, tengan efectos relacionados con el estado de ánimo. Sin emargo, han querido dejar claro que esta última afirmación no es del todo segura, por lo que necesitarán seguir estudiando.