Mujer embarazada
El polémico caso que pretende disfrazar el aborto de derecho religioso: «Es una licencia para acabar con vidas»
La fiscalía de Indiana, dirigida por el republicano Todd Rokita, contrario al aborto, no quiso seguir el cauce normal, y pidió directamente al Tribunal Superior que siguiese el caso
Tener un hijo es un don de Dios, al igual que formar una familia. Esa creación admirable de la vida ha sido, es y será especial desde el momento de la concepción. A pesar de ello, el aborto está presente. Cada vez más personas apuestan por este controvertido método, que ha matado a innumerables fetos en todo el mundo. Sin embargo, hay ciudadanos que apuestan por salvar vidas. Ejemplo de ello es Samuel Alito, el juez republicano que revocó el Roe vs. Wade, la sentencia de la Corte Suprema que legalizó esta práctica a nivel nacional.
Este infanticidio nunca podría ligarse a la religión. Sin embargo, un grupo de personas de la organización Hoosier Jews for Choice, con el apoyo de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), presentó hace cuatro años una demanda para que se convierta en «un derecho religioso». Argumentan que sus creencias chocan con la ley vigente en Indiana –que prohíbe casi todos los abortos–, y que, por tanto, la norma les impide practicar su religión libremente.
Todo comenzó el pasado mes de marzo, cuando la jueza Christina Klineman, del Tribunal Superior del Condado de Marion, emitió una orden judicial permanente para bloquear la ley del aborto aplicada y aprobada en 2022. Su argumento era sólido: el derecho a la libertad religiosa no desaparece con el embarazo. Es decir, dio plenamente la razón al ACLU y a la organización Hoosier Jews for Choice.
La fiscalía de Indiana, dirigida por el republicano Todd Rokita, contrario al aborto, no quiso seguir el cauce normal, y pidió directamente al Tribunal Superior que siguiese el caso, ya que el de Apelaciones ya se había pronunciado ligeramente a favor y retrasaría la «decisión final». Asimismo, argumentó que el tribunal inferior interpreta «erróneamente la libertad religiosa al convertirla en un supuesto derecho al aborto». También reiteró su intención de defender la ley estatal.
Lo mismo que el fiscal han pensado muchos ciudadanos provida, quienes califican el fallo del Tribunal de Apelaciones de absurdo. Así, han argumentado que la libertad religiosa nunca tuvo la intención de convertirse en «una licencia para acabar con vidas no nacidas», informa LifeNews.
A pesar de todo, el Tribunal Supremo de Indiana ya determinó que la Constitución estatal no reconoce el aborto como un derecho fundamental, por lo que todo apunta a que esta vez ocurra lo mismo. Si esto pasa, solo se podrá quitar la vida al feto en tres supuestos: un grave riesgo de salud para la madre, anomalías del feto que pueden matar al bebé o violación o incesto.