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Emmanuel Macron, copríncipe de Andorra, en su visita al paísEFE

Andorra, el país europeo que se resiste a la cultura de la muerte y donde el aborto aún es ilegal

El presidente de Francia es también copríncipe del pequeño país y presiona al Gobierno para que esta práctica pase a estar regulada

En el contexto europeo actual, cada vez son menos los países que mantienen una defensa firme del derecho a la vida desde su inicio. Dentro de la Unión Europea, solo Malta conserva una prohibición total del aborto en todas sus formas. Este pequeño archipiélago situado en el Mediterráneo, al sur de Italia y próximo al norte de África, destaca no solo por su elevada densidad de población, sino también por mantener una legislación que protege al no nacido sin excepciones.

Sin embargo, fuera del ámbito estrictamente comunitario, aún existen otros territorios cercanos que comparten esta postura. Es el caso de Andorra, el pequeño principado enclavado entre España y Francia, que también mantiene una prohibición total del aborto. Aunque su tamaño es reducido, su marco legal lo convierte en uno de los últimos bastiones en Europa que defienden la vida prenatal de forma explícita.

La legislación andorrana es clara en este aspecto. La Constitución del país, aprobada en 1993, reconoce el derecho a la vida y establece su protección «plenamente en sus diferentes fases». Este principio se desarrolla posteriormente en el Código Penal de 2005, donde el aborto se tipifica como un delito contra la vida humana prenatal.

La normativa distingue entre aborto no consentido, consentido e imprudente, estableciendo diferentes penas según el caso. En situaciones de aborto no consentido, las penas pueden alcanzar entre cuatro y diez años de prisión. En los casos en que exista consentimiento, también se contemplan sanciones tanto para quien lo practique como para la propia mujer, incluyendo penas de prisión e inhabilitación profesional en el ámbito sanitario.

Este enfoque jurídico refleja una voluntad clara de proteger al no nacido en cualquier circunstancia, incluidos supuestos como la violación, las malformaciones del feto o los riesgos para la madre, lo que sitúa a Andorra en una posición singular dentro del panorama europeo.

Europa y el avance de legislaciones permisivas

Mientras países como Malta y Andorra mantienen estas posturas, gran parte de Europa ha optado por ampliar progresivamente el acceso al aborto. En muchos estados, las leyes permiten eliminar al no nacido en fases cada vez más avanzadas, lo que ha generado un intenso debate ético y social.

En España, por ejemplo, recientes reformas legislativas han eliminado el periodo de reflexión obligatorio y permiten que menores de 16 y 17 años puedan someterse a un aborto sin necesidad de consentimiento paterno. Además, se han introducido medidas relacionadas con el registro de profesionales sanitarios objetores, lo que ha suscitado críticas desde diversos sectores.

Desde una perspectiva provida, estas políticas son interpretadas como un cambio de enfoque que prioriza la muerte de los fetos frente a la promoción de alternativas que apoyen a la maternidad. En este sentido, se reclama un mayor esfuerzo en ofrecer recursos, acompañamiento y apoyo social a las mujeres embarazadas, especialmente en situaciones de vulnerabilidad.

El papel institucional y el equilibrio político

En el caso de Andorra, uno de los factores que ha contribuido a mantener esta legislación es su singular sistema institucional. El país cuenta con dos copríncipes como jefes de Estado: por un lado, el obispo de Urgel, Josep-Lluís Serrano Pentinat, y por otro, el presidente de Francia, Emmanuel Macron.

La postura del copríncipe episcopal ha sido especialmente relevante, ya que tanto él como su antecesor, Joan-Enric Vives, han manifestado en diversas ocasiones su oposición a cualquier intento de despenalizar el aborto, advirtiendo incluso de posibles consecuencias institucionales si se produjera un cambio en la legislación. Por su parte, Macron ha reiterado su defensa del derecho de las mujeres a decidir, aunque ha reconocido que no le corresponde imponer cambios en la normativa andorrana.

En la última visita del copríncipe Macron al país pirenaico, esta misma semana, el político ha vuelto a insistir en que hay que avanzar en la despenalización del aborto al destacar que esta práctica «es un tema que muchos andorranos reclaman» y que se ha «iniciado un diálogo» para abordar la cuestión «dentro del respeto de las instituciones, la conciencia de cada uno y la tradición».

Con ello, el presidente del gobierno andorrano, Xavier Espot, considera la necesidad de avanzar en la despenalización del aborto «desde el realismo, desde la prudencia y desde la ambición». En declaraciones tras reunirse en Andorra con Macron, Espot ha asegurado que estos conceptos «no son incompatibles», y ha añadido que no han cerrado un calendario concreto para implementarlo.