Unidad de Aislamiento de Alto Nivel y Seguridad Biológica del Hospital Gómez UIlla de Madrid
Una enfermera del Gómez Ulla explica toda la situación desde dentro: «Los sanitarios están asustados»
La sanitaria asegura que la atención a los pasajeros del buque no la realizará «cualquier sanitario», sino personal específicamente formado
El buque «en ningún caso atracará, solo fondeará» y la evacuación de los pasajeros será en una lancha o nave nodriza. Con estas palabras, Fernando Clavijo, el presidente de Canarias, ha revelado que la situación de los 14 pasajeros españoles que van a bordo del crucero de lujo MV Hondius con hantavirus sigue siendo incierta. A pesar de los interrogantes, lo que sí se sabe es que, por el momento, los españoles que lo deseen podrán ir al Hospital Militar Gómez Ulla.
Según informó el pasado jueves la ministra de Sanidad, Mónica García, los viajeros serán examinados a su llegada y posteriormente trasladados en avión militar a la base aérea de Torrejón de Ardoz. Desde allí serán derivados al Hospital Militar Gómez Ulla, donde podrán guardar cuarentena de forma voluntaria, reveló Margarita Robles, ministra de Defensa, podrán guardar cuarentena. En este punto, la titular de la cartera de Sanidad pidió «sentido común» y recordó que el Gobierno posee «instrumentos» para exigir un aislamiento estricto en caso de que sea necesario.
Aunque todavía no se sabe en qué planta estarán ni cómo será el procedimiento, ya que antes deberán ser evaluados, una de las enfermeras del Hospital Militar Gómez Ulla cuenta en exclusiva a El Debate que ya les han avisado de que tendrán que realizar «un curso de EPI» para «reforzar la formación» adquirida durante la pandemia de la covid.
En este sentido, la sanitaria asegura que la atención a los pasajeros del buque no la realizará «cualquier sanitario», sino personal específicamente formado, principalmente militares en el turno de mañana, aunque también habría civiles en los turnos de tarde y noche.
Por su parte, la Sección Sindical de SATSE Madrid denuncia a este medio que, ante las «informaciones desconocidas sobre la cuarentena» de los viajeros, piden una «reunión urgente al comité de seguridad» para que les den detalles de «las medidas a tomar, circuitos y protocolos de aislamiento».
Aunque el hantavirus no está considerado como una enfermedad de alto aislamiento y, en principio, no requiere cuarentena, sino un aislamiento normal, dentro del hospital existe una planta que se comenzó a construir en febrero de 2014 y acogió a los enfermos que vinieron de Wuhan.
En este sentido, sin confirmar que se vaya a usar la gran sala en esta ocasión, la enfermera explica que el funcionamiento de la planta 22 es «muy seguro», puesto que las habitaciones tienen «diferentes presiones». Así, explica que para que el virus no salga de la habitación, hay «presión negativa». Es decir, que se abre la puerta, entra aire de fuera hacia dentro, y no al revés, evitando «que lo de dentro salga».
Al hilo, revela que la planta 22 dispone de pocas habitaciones destinadas a este tipo de casos, concretamente 16. Sin embargo, como es más normal, están ocupadas por pacientes con «tuberculosis u otras patologías».
«Las habitaciones del resto de plantas son normales, como en cualquier hospital», apunta la experta, que subraya que el principal problema es el uso de los EPI: «Debe haber siempre una persona 'limpia' y otra 'sucia'. Si entras en una habitación y luego tienes que salir por cualquier cosa, tienes que quitarte todo el equipo y volver a ponértelo». Un procedimiento que, asegura, «puede llevar fácilmente media hora».
En cuanto al personal del hospital, la enfermera cree que no habrá un refuerzo personal porque «no hay dinero» y admite que no tienen detalles de cómo lo van a organizar. Por último, informa de que en planta están «asustados» porque les puede tocar a ellos «en lugar de a los militares».