Cementerio de mascotas en Morales del Vino, en el alfoz de Zamora
Proponen en Uruguay que las personas puedan ser enterradas con sus mascotas
Una persona podría solicitar que, cuando muera su mascota, sea enterrada en el panteón familiar o que «su urna o cenizas sean depositadas allí»
Un proyecto de ley presentado en Uruguay plantea que las personas puedan ser sepultadas, de forma voluntaria, junto a sus mascotas. La iniciativa busca reconocer jurídicamente el vínculo afectivo que muchas personas mantienen con sus animales de compañía y dar respuesta al concepto cada vez más extendido de «familia multiespecie».
La propuesta fue impulsada por el diputado Felipe Schipani, del opositor Partido Colorado, quien explicó este viernes a Efe que en distintos países se observa «una tendencia» a considerar a las mascotas «como integrantes de la familia». Con ese punto de partida, el legislador pretende abrir una posibilidad que, según sostiene, responde a una demanda social concreta y no implica perjuicio para terceros.
El texto define como «animales de compañía» a aquellos que «sin finalidad productiva o comercial, conviven con una persona o núcleo familiar con fines de compañía, asistencia o apoyo emocional». De este modo, la iniciativa delimita el alcance de la medida y la circunscribe a los animales que forman parte de la vida cotidiana de una persona o de una familia por razones afectivas, de asistencia o de acompañamiento.
En términos prácticos, el proyecto contempla dos vías. La primera permitiría hacerlo «mediante el depósito de cenizas del animal de compañía en el mismo féretro, urna o nicho de su dueño». La segunda habilitaría «la inhumación de restos del animal en compartimento separado o en condiciones especialmente previstas por la reglamentación, cuando ello sea sanitaria y técnicamente viable».
Para elaborar la propuesta, Schipani tomó como referencia la experiencia de São Paulo y mantuvo contacto con los legisladores que promovieron la conocida como Ley Bob Coveiro. Esa norma se inspiró en la historia de un perro que vivió durante una década en un cementerio de Taboão da Serra y que, al morir, fue enterrado junto a su tutora después de que las autoridades concedieran la autorización correspondiente.
En Uruguay, el diputado también dialogó con organizaciones animalistas, de las que recibió aportaciones y sugerencias. Además, escuchó testimonios de personas interesadas en contar con una alternativa de este tipo para el momento de su fallecimiento o para el de sus mascotas. La iniciativa, en este sentido, se enmarca en una realidad social en la que el papel de los animales de compañía ha adquirido una dimensión afectiva cada vez más relevante.
«Para mucha gente quizás ya mayor, que se queda sola y que los hijos se van, la mascota es su gran compañía, entonces tener esa posibilidad les genera una gran tranquilidad», afirmó Schipani al defender el alcance humano de la propuesta.
Sobre su posible aplicación, el texto establece que la sepultura conjunta solo podrá autorizarse «bajo determinadas condiciones sanitarias, administrativas y de voluntad expresa». Es decir, no se trataría de una habilitación automática, sino de una posibilidad sujeta a requisitos específicos, tanto desde el punto de vista sanitario como desde el administrativo.
Schipani puso como ejemplo que una persona podría solicitar que, cuando muera su mascota, el animal sea enterrado en el panteón familiar o que «su urna o cenizas sean depositadas allí». También se contempla la situación inversa: que una persona fallezca antes que su animal de compañía y deje constancia expresa de su voluntad de que, cuando este muera, sea enterrado junto a ella.
No obstante, el legislador precisó que existirán límites vinculados a la salud pública. «Obviamente que si hay situaciones de animales que fallecen por algún tipo de enfermedad de transmisión, eso obviamente va a ser un obstáculo para proceder a la sepultura conjunta», señaló.
El proyecto pasará ahora al análisis de la Comisión de Bienestar Animal de la Cámara de Representantes. Schipani confía en obtener «el apoyo de los legisladores de todos los partidos para poder avanzar» y permitir así una práctica que, según defendió, busca «habilitar esto que no le causa perjuicio a nadie».