Fundado en 1910
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.AFP

La OMS, la institución que nació para proteger la sanidad mundial y que ha caído en el descrédito

Su lenta gestión de una de la covid, su dependencia política de EE.UU., su postura a favor del aborto y no haber creado un plan de pandemias han hecho su imagen añicos

La Organización Mundial de la Salud (OMS) nació en un momento clave. Tras la Segunda Guerra Mundial, la destrucción por los conflictos y las enfermedades emergentes pusieron sobre la mesa una necesidad: la creación de un gran organismo que se convirtiera en el gran escudo sanitario del planeta y que ayudase a paliar futuras crisis humanitarias, pandemias y amenazas mundiales.

Durante décadas, la OMS fue un referente mundial en materia de salud. Sin embargo, tras la pandemia del coronavirus y la salida de Estados Unidos, su figura se ha visto debilitada.

Ya muy pocos ciudadanos confían en las palabras de Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la OMS. Su lenta gestión de una de las pandemias más devastadoras de los últimos tiempos, su dependencia política del país americano, su postura a favor del aborto y su aún no creado plan de pandemias, han hecho de su imagen –hace unos años vitoreada–, añicos.

Un acuerdo de pandemias dudoso

Aunque hace un año se aprobó el Acuerdo sobre Pandemias, el cual tardó más de tres años, aún no se ha redactado uno de los puntos más relevantes del documento: el anexo sobre patógenos, que iba a ser aprobado este mes de mayo.

12 meses después, los Estados Miembros de la organización siguen desprotegidos, ya que siguen abordando «con urgencia» las cuestiones pendientes relativas. Es decir, no se ha aprendido. El coronavirus pilló a todos los gobiernos desprevenidos y parece ser que, en caso de una nueva crisis, ocurrirá lo mismo. Ya se ha visto con el hantavirus, donde además de pedir a España ayuda con la repatriación y el fondeo del MV Hondius, no ha hecho otra cosa además de llamar a la calma.

EE.UU. y el problema de financiación

La OMS sufre importantes problemas de financiación, entre otros factores por el retiro de Estados Unidos, que hasta el año 2024 fue su principal contribuyente.

Cuando Donald Trump regresó a la Casa Blanca en enero de 2025, anunció la retirada de Estados Unidos de la OMS y decidió congelar la ayuda del país al exterior, incluyendo importantes programas para mejorar la asistencia sanitaria en todo el mundo. El magnate alegó que tomó su decisión por la diferencia en las contribuciones de Washington y de Pekín, y acusó a la OMS de estar «estafando» a su país.

Estados Unidos era de lejos el mayor donante de la OMS. En el último ciclo presupuestario bianual, de 2022-2023, Washington contribuyó con hasta 1.300 millones de dólares, lo que representó un 16,3 % del presupuesto total, que era de 7.890 millones de dólares. En febrero, el Consejo ejecutivo de la OMS se vio limitado y redujo el presupuesto propuesto para 2026-2027, de 5.300 millones de dólares, a 4.900 millones.

A favor del aborto

El pasado año, la OMS amplió su lista de medicamentos esenciales. Es decir, aquellos que satisfacen «las necesidades prioritarias de atención sanitaria de una población». De las 59 candidaturas presentadas, el comité de expertos agregó 20 nuevos fármacos a su lista general. De ellos, dos de ellos están destinados al aborto.

Esta incorporación no pilló de sorpresa a la sociedad, ya que la OMS apuesta por la cultura de la muerte. Así lo define en su página, donde asegura que el aborto provocado es «un procedimiento médico sencillo y común». También presume de que de los embarazos que se producen cada año, casi la mitad «no son deseados» y seis de cada diez acaban en muerte. Además, afirman que es seguro siempre y cuando se utilicen «métodos recomendados por la OMS».

Entre las sugerencias de la Organización para acabar con la vida de los más indefensos están la mifepristona y el misoprostol. El primero fue trasladado a la nueva subsección de medicamentos para el aborto con otros medicamentos. El segundo, incluido en el mismo sector, sirve para el «manejo del aborto incompleto».

La mifepristona se combina con el misoprostol para bloquear la progesterona, hormona necesaria para que continúe el embarazo. Mientras esto pasa, el misoprostol provoca contracciones uterinas para expulsar al feto sin vida. De hecho, numerosos estudios han afirmado que la combinación de estos dos químicos provoca un aborto completo en más del 99 % de las pacientes.

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