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Vista aérea de Epuyén (Argentina)

Vista aérea de Epuyén (Argentina)AFP

El brote de hantavirus que sacudió Argentina en 2018: así fue la fiesta que acabó con 11 personas fallecidas

El brote llevó a las autoridades sanitarias a aplicar medidas estrictas como el aislamiento de contactos estrechos, la suspensión de actividades públicas y el cierre temporal de escuelas en la zona

Afinales de 2018, en el diminuto pueblo andino de Epuyén tuvo lugar el que ha sido considerado el mayor brote de hantavirus en Argentina. Ahora, ocho años después, los contagios en el MV Hondius reabren la memoria de lo vivido en la Patagonia argentina. En concreto, en este pueblo de tan solo 2.400 habitantes la enfermedad dejó 34 casos y 11 muertos entre diciembre de 2018 y marzo de 2019.

Todo comenzó a partir de un caso inicial vinculado a un cumpleaños. A partir de ese evento se inició una cadena de transmisión entre contactos cercanos, algo inusual para este tipo de virus.

El brote llevó a las autoridades sanitarias a aplicar medidas estrictas como el aislamiento de contactos estrechos, la suspensión de actividades públicas y hasta el cierre de las escuelas. De hecho, la situación generó gran alarma por su rápida expansión en una comunidad pequeña.

Recordemos que el hantavirus de la cepa Andes se transmite por contacto con orina, heces o saliva de roedores infectados. En la Patagonia argentina y chilena, el vector es el ratón colilargo.

Tal como detalla el epidemiólogo Jorge Díaz, de la Secretaría de Salud de la provincia del Chubut y quien trabajó en la respuesta al brote de Epuyén, dijo a la AFP que en 2018 «se sabía muy poco sobre la enfermedad». En 1996 se había descubierto la transmisión interhumana en el pueblo vecino El Bolsón, que fue confirmada años después en Epuyén.

«Se implementó la cuarentena, que obligó a los contactos de una persona positiva a aislarse por 45 días», explicó Díaz.

Ante esta situación, un centenar de personas fueron puestas bajo aislamiento obligatorio, en una escena que anticipó, un año antes, los rigores de la pandemia de covid-19.

Víctor Díaz, el paciente cero del evento de Epuyén

Víctor Díaz, el paciente cero del evento de EpuyénAFP

Ese abordaje, llamado «aislamiento selectivo», marcó un cambio en la respuesta epidemiológica: ahora, «cada vez que ocurre un caso de hantavirus (Andes), se indica o se recomienda el aislamiento».

Socialmente, el brote también dejó un impacto importante en la comunidad. Hubo estigmatización de afectados y cambios en costumbres locales, manteniéndose a día de hoy como memoria preventiva en la zona andina.

En la comarca saben convivir con el virus, al que llaman «el hanta». Pero el brote de ocho años atrás cambió la escala: el enemigo ya no era solo el roedor, también podía ser el vecino. Desde entonces se encadenaron la pandemia y dos incendios forestales consecutivos –en los veranos de 2025 y 2026– que cambiaron completamente el paisaje de la zona.

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