Anomalías promedio de la temperatura relativa de la superficie del mar (TSM), en °C, para la semana centrada en el 6 de mayo de 2026. Las anomalías se calculan con respecto a las medias semanales del período base 1991-2026
Alerta por un 'Súper' El Niño: crece el riesgo de un fenómeno histórico con impacto global
Así lo señala una reciente actualización del Centro de Predicción Climática de la NOAA, que estima en dos de cada tres las probabilidades de que El Niño llegue a su punto máximo con una intensidad fuerte o muy fuerte
El fenómeno de El Niño avanza en el océano Pacífico a mayor velocidad de la prevista y crecen las chances de que alcance una intensidad histórica hacia el otoño o el invierno boreal, al punto de convertirse en un inusual 'Súper' El Niño.
Así lo señala una reciente actualización del Centro de Predicción Climática (CPC) de la NOAA, que estima en dos de cada tres las probabilidades de que El Niño llegue a su punto máximo con una intensidad fuerte o muy fuerte.
El Niño es un fenómeno climático natural que se produce cuando las aguas del Pacífico tropical se calientan lo suficiente como para alterar los patrones de viento en la atmósfera. Ese cambio genera efectos en cadena sobre el clima en distintas regiones del planeta. Suele aparecer cada dos a siete años, dura entre nueve y doce meses y normalmente alcanza su mayor intensidad durante el invierno del hemisferio norte.
La fuerza del fenómeno se mide según cuánto se elevan las temperaturas del mar por encima del promedio en una zona del Pacífico ecuatorial. Se considera que hay condiciones débiles de El Niño cuando el agua supera en 0,5 grados Celsius el valor habitual durante un período sostenido. Para que sea catalogado como muy fuerte o como un 'Súper' El Niño, la anomalía debe superar los 2 grados Celsius.
Actualmente, la temperatura media del agua se encuentra apenas por debajo del umbral de 0,5 grados, aunque los especialistas prevén que lo supere durante el próximo mes, según la actualización mensual difundida el pasado jueves por el Centro de Predicción Climática. Esto marca un cambio importante respecto del informe anterior, que proyectaba condiciones neutrales —sin El Niño ni La Niña— hasta junio.
A partir de allí, se espera que El Niño gane intensidad durante el verano y el otoño boreal. Además, las probabilidades de que se mantenga hasta el invierno aumentaron al 96%, lo que vuelve altamente probable su continuidad.
La mayor confianza de los pronosticadores se explica por la enorme masa de agua cálida acumulada en las profundidades del Pacífico ecuatorial central y oriental durante las últimas semanas. Con el paso del tiempo, esa agua irá ascendiendo hacia la superficie, impulsando la formación del fenómeno y favoreciendo su fortalecimiento.
Sin embargo, aunque cada vez parece más probable que El Niño se consolide, el propio Centro de Predicción Climática advirtió de que todavía existe una «incertidumbre sustancial» sobre cuál será su intensidad máxima.
De todos modos, las chances de que se convierta en un 'Súper' El Niño entre noviembre y enero subieron con fuerza: pasaron de una probabilidad de una en cuatro el mes pasado a cerca de una en tres en la estimación más reciente del CPC.
Según Michelle L’Heureux, científica que lidera los pronósticos de El Niño y La Niña en el CPC, un episodio más intenso será más probable si durante el verano boreal continúan alineándose los cambios atmosféricos con el calentamiento del Pacífico tropical. Un ejemplo de ello sería el debilitamiento de los vientos cerca del ecuador al mismo tiempo que aumentan las temperaturas del océano.´´
Entre lo más potentes jamás registrados
Algunos modelos informáticos considerados confiables incluso sugieren que este posible 'Súper' El Niño podría ubicarse entre los más potentes jamás registrados. De concretarse, sería el primero desde el episodio de 2015-2016, que fue el más fuerte en los registros de la NOAA, iniciados en 1950. Otros eventos comparables ocurrieron en 1997-1998, 1982-1983 y 1972-1973.
Incluso si no alcanza la categoría de 'súper', todo indica que este El Niño podría ser fuerte. Los eventos más intensos suelen tener una mayor capacidad para modificar los patrones meteorológicos globales, aunque sus impactos no siempre se manifiestan de la forma esperada.
El 'Súper' El Niño de 2015-2016, por ejemplo, sí provocó una grave sequía en el Caribe, como suele ocurrir en estos eventos. Sin embargo, no generó en el sur de California el invierno más lluvioso de lo habitual que muchos esperaban.
Uno de los efectos más probables será el aumento del calor global. El Niño incrementa las posibilidades de que 2026 o 2027 se conviertan en el año más cálido registrado en el planeta. La NOAA ya señaló el lunes que es «muy probable» que este año quede entre los cinco más calurosos desde que existen registros, incluso sin considerar todavía el impacto adicional que podría aportar El Niño.
Qué puede provocar El Niño en el clima mundial
Sea fuerte o alcance la categoría de súper, El Niño podría influir en distintas condiciones meteorológicas hasta comienzos del próximo año.
Los episodios intensos de El Niño suelen generar condiciones que dificultan la formación de tormentas en el Caribe y el Atlántico tropical, lo que puede traducirse en menos tormentas tropicales y huracanes en esa zona. En cambio, en el Pacífico central y oriental suele ocurrir lo contrario, con temporadas más activas. Esto podría aumentar las amenazas tropicales para Hawái y el suroeste de Estados Unidos, dependiendo de la trayectoria de los sistemas.
En general, El Niño favorece inviernos más cálidos de lo normal en el norte de Estados Unidos, el oeste de Canadá y Alaska, aunque no descarta irrupciones puntuales de frío intenso. En la franja sur estadounidense, en cambio, suele generar condiciones más húmedas y frescas, debido a una corriente en chorro más activa que impulsa más tormentas hacia esa región.
Durante el verano boreal, las lluvias monzónicas tienden a debilitarse en India y el sudeste asiático. En el Caribe, las sequías suelen intensificarse. También son frecuentes los inviernos cálidos y secos en sectores del sur y el este de Asia. En tanto, el sureste de África podría enfrentar un agravamiento de la sequía durante el verano del hemisferio sur, entre diciembre y febrero.