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Manuel Martínez-Sellés, presidente del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid

Manuel Martínez-Sellés, presidente del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de MadridManuel Herráez

Entrevista al presidente del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid

​Manuel Martínez-Sellés, doctor provida: «Hipócrates ya prohibía el aborto y la eutanasia, y no era cristiano»

En esta marcha, además de luchar por la vida y por el ser humano, se lucha por los médicos y su libertad, la cual se está viendo afectada por la objeción de conciencia

Este domingo 31 de mayo, Madrid se vestirá de verde y gritará bien alto «Sí a la Vida». Esta Marcha por la Vida, convocada por la Plataforma Sí a la Vida – integrada por más de 500 asociaciones– comenzará a las 12:00 desde la calle Serrano con Ortega y Gasset. Al finalizar, llegarán al número 1 del Paseo de la Castellana, donde habrá un escenario con grandes sorpresas.

Para Manuel Martínez-Sellés, presidente del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid, esta movilización tiene mucha importancia, ya que, además de luchar por la vida y por el ser humano, se lucha por los médicos y su libertad, la cual se está viendo afectada por la objeción de conciencia.

En este sentido, en una entrevista a El Debate, el presidente defiende que este derecho no significa solo poder negarse a realizar una práctica por motivos éticos o morales; también significa no poder ser discriminado por ello.

–Este domingo se celebra la Marcha por la Vida. Y usted, como siempre, participa activamente. ¿Por qué es tan importante que los españoles acudan este año y qué se espera de este día?

–Este año es particularmente importante por todos los ataques que está habiendo. A mí me preocupan especialmente los ataques a la libertad de conciencia, con este empeño que hay de incluir a los médicos que no quieran realizar abortos en listas negras.

Yo creo que la defensa de la vida va unida al ejercicio de la medicina. De hecho, ya 500 años antes de Cristo, Hipócrates incluyó en su juramento la prohibición explícita de realizar tanto abortos como eutanasia.

A veces, cuando hablo de estos temas, me dicen: «No, es que usted defiende esto porque es cristiano». Y yo siempre digo: «Hipócrates ya prohibía el aborto y la eutanasia, y no era cristiano», y él ya lo incluyó en el juramento hipocrático.

Es más, este juramento se ha ido actualizando por parte de la Asociación Médica Mundial y, en su última versión, la llamada Declaración de Ginebra, se sigue incluyendo el compromiso de velar con el máximo respeto por la vida humana.

Por eso creo que es particularmente importante en este momento, en el cual estamos sufriendo ataques tanto al inicio de la vida, con la nueva ley del aborto y la intención de la ministra de elaborar listas de médicos objetores, como también en el caso de la eutanasia. Lamentablemente, España está ya entre los pocos países europeos donde se permite la eutanasia.

Es un momento para que la sociedad salga a la calle y se rebele contra esta situación.

–Antes, el derecho a la objeción de conciencia estaba reconocido para los médicos. Ahora, con los pasos que está dando el Ministerio de Sanidad, todos los médicos van a estar señalados.

–Es preocupante. El único motivo para hacer estas listas es discriminar a quienes estén en ellas. Si no, no habría ninguna necesidad de registrar a médicos que no quieren practicar abortos o eutanasias. Es una forma de coaccionar a los profesionales sanitarios.

Me llama la atención que a una mujer en situación difícil no se le ofrezcan ayudas reales para seguir adelante con su embarazoManuel Martínez-Sellés

Hace unos años, en el examen MIR –que es obligatorio para ejercer la medicina en España– se incluyó una pregunta en la que tres respuestas eran eutanasia y la cuarta era suicidio asistido. Es decir, se obligaba a los médicos a considerar correcta una práctica que tanto la Asociación Médica Mundial como el Código Deontológico Español condenan.

Yo creo que existe una intención muy clara de cambiar la visión de la medicina. La medicina debe curar y, cuando no se puede curar, acompañar, paliar y cuidar. Pero ahora se quiere introducir «matar» como una prestación médica más, y eso no debería formar parte del ejercicio médico.

–¿Qué llamada hace a los españoles que todavía no saben si acudir o no a la Marcha por la Vida?

–Yo les diría que abran los ojos y que no se dejen engañar. Todo esto tiene también unas implicaciones económicas importantes. En el caso de la eutanasia, es evidente que si un paciente necesita determinados cuidados y se acaba con su vida, esos cuidados dejan de prestarse.

En Canadá, por ejemplo, donde la eutanasia está despenalizada, se habló de un ahorro de más de 100 millones en costes médicos solo en el primer año.

Y en el caso del aborto, me llama la atención que a una mujer en situación difícil no se le ofrezcan ayudas reales para seguir adelante con su embarazo. Muchas veces la única opción que se le plantea es abortar.

Nosotros hemos tenido reuniones con el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid para intentar cambiar esta situación. Y sí creo que Madrid es una de las regiones que más está apoyando la natalidad. Ojalá toda mujer en situación difícil pueda tener acceso a ayudas, asociaciones y apoyo real.

Además, la nueva ley del aborto elimina el periodo de reflexión y también reduce la obligación de informar adecuadamente sobre los riesgos del aborto y sobre las alternativas existentes.

Manuel Martínez-Sellés, presidente del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid

Manuel Martínez-Sellés, presidente del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de MadridManuel Herráez

En medicina, cualquier procedimiento exige un consentimiento informado. Y aquí debería hacerse exactamente igual.

–No sé si es una percepción compartida, pero da la sensación de que cada vez hay más jóvenes en la Marcha por la Vida. ¿Usted que lleva años asistiendo a la marcha, siente lo mismo?

–Sí, yo creo que la Marcha por la Vida debe ser un acontecimiento alegre, porque en el fondo estamos celebrando la vida.

Y sí creo que debe dirigirse especialmente a los jóvenes, porque son ellos quienes mañana podrían enfrentarse a estas decisiones.

A mí me gusta mucho ver que cada vez hay más público joven. Yo doy clases en dos universidades y muchas veces vienen alumnas a hablar conmigo porque están embarazadas o tienen dudas.

Que tengan buena información y que conozcan entornos de apoyo me parece muy positivo.

–Este año se va a hablar mucho de la eutanasia. Hemos conocido recientemente el caso de una joven sin enfermedad terminal. Lo mismo pasa con el aborto y sus cifras. ¿Cuál es el ambiente dentro del mundo médico?

–Hay mucha preocupación, sobre todo porque no se está respetando plenamente el derecho a la objeción de conciencia.

La objeción de conciencia no significa solo poder negarse a realizar una práctica por motivos éticos o morales, también significa no poder ser discriminado por ello.

Desde el Colegio de Médicos de Madrid y la Sociedad Madrileña de Ginecología y Obstetricia hicimos una encuesta entre ginecólogos y la principal preocupación era precisamente esa: que no se respete su libertad de conciencia.

Porque al final, si un profesional aparece en una lista, esa información puede utilizarse para no contratarle o no renovarle un contrato.

Y además, el Gobierno exige que esa objeción se declare previamente, cuando lo razonable sería que el médico pudiera ejercerla en el momento concreto en el que surge el conflicto ético.

–Para terminar, presidente, ¿cómo imagina la marcha de este domingo?

–La imagino como una marcha reivindicativa, un llamamiento a la sociedad para defender el derecho a la vida, que es el derecho que fundamenta todos los demás.

Ojalá haya muchísima gente y sirva para alertar sobre todo lo que está ocurriendo.

A mí me impactan especialmente los testimonios de mujeres que han pasado por un aborto, muchas veces sintiéndose coaccionadas o engañadas. Y cómo esos testimonios pueden ayudar a otras mujeres que estén viviendo situaciones difíciles.

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