Candidato votante en urna democrática
La democracia suspende entre los jóvenes: la vivienda y la precariedad disparan el desencanto
El informe también alerta de que la sensación de no poder cambiar las cosas puede reducir la participación política y afectar a la salud mental de este grupo
Los jóvenes españoles siguen considerando la democracia como el mejor sistema de gobierno, pero la dificultad para acceder a una vivienda, la precariedad laboral y la incertidumbre sobre su futuro están debilitando su confianza en el funcionamiento de las instituciones. Así lo concluye un informe del Consejo de la Juventud de España (CJE), que advierte de un creciente distanciamiento entre los menores de 30 años y la política institucional.
El estudio, titulado Entre el cuestionamiento y el cambio: Discursos de la juventud sobre la democracia en España y elaborado junto al Comisionado para la Celebración de los 50 años de España en libertad, sostiene que los jóvenes no rechazan la democracia como modelo, pero sí cuestionan su capacidad para representar a la ciudadanía y ofrecer soluciones a sus principales problemas.
Según el informe, una parte importante de la juventud percibe que las instituciones no responden a cuestiones como el acceso a la vivienda o la estabilidad laboral y considera que dispone de pocos mecanismos para influir en las decisiones políticas. Esta percepción alimenta la sensación de que la democracia «no es plena», aunque no exista un apoyo mayoritario a sustituir el actual sistema por otro diferente.
El documento señala que los partidos políticos son vistos como organizaciones cerradas que concentran el poder de decisión y dificultan la incorporación de nuevas voces, lo que incrementa el alejamiento de los jóvenes respecto a la política tradicional.
El CJE vincula este malestar a las dificultades para emanciparse, encontrar un empleo estable o desarrollar un proyecto de vida. En este sentido, la vicepresidenta del organismo, Pilar Blasco, subraya que la democracia «no se experimenta solo el día de las elecciones», sino también cuando una persona puede acceder a una vivienda, conseguir un trabajo digno y confiar en que su esfuerzo tendrá una recompensa.
El informe también alerta de que la sensación de no poder cambiar las cosas puede reducir la participación política y afectar a la salud mental de los jóvenes. Aunque siguen considerando el voto y la protesta como herramientas útiles, muchos optan por otras formas de participación, como el asociacionismo o las redes sociales, al considerar que los canales tradicionales tienen un impacto limitado.
Además, el estudio identifica la desinformación como otro de los factores que condicionan la relación de los jóvenes con la democracia. Aunque muestran interés por mantenerse informados, reconocen las dificultades para distinguir entre información veraz y noticias falsas, por lo que reclaman reforzar el pensamiento crítico y la educación mediática.
Entre las propuestas recogidas en el informe figuran medidas para facilitar el acceso a la vivienda, reducir el precio del alquiler, rebajar a los 18 años la edad mínima para acceder al Ingreso Mínimo Vital, impulsar programas de alfabetización mediática y dar mayor participación a los menores de 30 años en el diseño de las políticas públicas que les afectan.