Un dueño con su mascota en un local de restauración
Un experto alerta del riesgo de tratar a los perros como personas: «Puede desembocar en otras formas de maltrato»
Actualmente España supera los 7,5 millones de perros, según datos del Ministerio de Derechos Sociales
España supera los 7,5 millones de perros, según datos del Ministerio de Derechos Sociales. La cifra confirma su peso social, pero también una tendencia equivocada: tratarlos como personas. Expertos advierten de que esa humanización puede perjudicar su bienestar.
El etólogo y profesional canino conductual Luis Felipe Guevara aprovechó el Día Mundial del Perro, celebrado este martes, para alertar a EFE. No se limita a vestir a las mascotas o llamarlas «perrhijos», sino que consiste en «convertirles en un sustituto emocional de las relaciones humanas».
«Muchas veces, el perro termina siendo la pareja que no tengo o los hijos que aún no hemos tenido», explica. El animal se convierte así en un «cuenco emocional», algo que «distorsiona bastante su naturaleza».
Muchos propietarios creen que «mientras el perro no haga algo que moleste, se asume que 'se porta bien', pero cuando aparece una conducta incómoda entonces es que 'se porta mal'».
La humanización puede desembocar en «otras formas de maltrato, como la sobrealimentación, el sedentarismo o el hiperapego». El teletrabajo lo favorece, pues los dueños «pasan muchas horas con el perro y luego, cuando lo dejan solo, el animal asume comportamientos que se vuelven trastornos obsesivos», como «ladrar en exceso, lamerse las patas, arañar las puertas o gemir».
Un dueño adiestra a su perro
Otro problema es «la ausencia de límites y educación». Algunos ven el adiestramiento como una forma de «intervenir en su forma natural de expresarse». «En realidad, ocurre todo lo contrario», sostiene Guevara, porque un perro educado puede «disfrutar de mayor libertad, hacer ejercicio y relacionarse mejor con otros animales y personas» y no volverse «reactivo».
Aunque reciben afecto, pertenecen a una especie distinta y conservan necesidades biológicas y conductuales diferentes de las humanas. Disfrazarlos, transportarlos en cochecitos o impedirles desarrollar conductas propias puede convertirse en maltrato si limita su comportamiento.
Según Cheerz, el 45 % de los propietarios considera a su mascota «como un hijo» y otro 45 % «como un miembro más de la familia». El 25 % prefiere contenido de animales y el 61 % publica imágenes de sus mascotas, frente al 33 % que comparte fotos de su pareja y el 21 % de su familia.
«Mientras la exposición de menores en plataformas digitales genera un debate social creciente, las mascotas ocupan ese espacio emocional de forma completamente natural: sin dilemas éticos, sin controversia, sin restricciones», afirma Qui Marín, directora del sur de Europa de Cheerz.
Guevara añade que estas «han contribuido a reforzar ideas equivocadas», como pensar que los perros razonan como personas o que conductas entrenadas, como comunicarse con botones o encender una televisión, prueban capacidades inexistentes. «La gente termina creyendo que va a tener esa comunicación con el perro y esa conciencia profunda, pero no es algo real», concluye.