Se ha demostrado que el lenguaje inclusivo ralentiza la lectura
Feministas denuncian que Igualdad avala materiales formativos contrarios a la ley
La Alianza Contra el Borrado de las Mujeres reclama la retirada del aval institucional a una guía que defiende el lenguaje inclusivo
La asociación feminista Contra el Borrado ha rechazado recientemente que instituciones públicas creadas para proteger la igualdad entre mujeres y hombres otorguen apariencia de legitimidad institucional a planteamientos que entran en contradicción con ese mismo mandato legal.
La Alianza Contra el Borrado de las Mujeres reclama al Instituto Nacional de Administración Pública INAP, organismo responsable de la formación de los empleados públicos, y al Instituto de las Mujeres el cese de la distribución y la retirada del aval institucional a esa guía, al considerar que sus propuestas debilitan herramientas esenciales para identificar, medir y corregir las desigualdades que sufren las mujeres por razón de sexo.
A su juicio, «la igualdad entre mujeres y hombres no puede defenderse debilitando precisamente los instrumentos que permiten medirla». Denuncian que, bajo la cobertura de una legítima reivindicación histórica del feminismo –la crítica al uso abusivo del masculino genérico–, «esta guía introduce propuestas que trascienden claramente el uso de un lenguaje no sexista para incorporar planteamientos que afectan a formularios, documentación administrativa y sistemas de identificación institucional».
La propia guía define el lenguaje inclusivo «como un conjunto de estrategias lingüísticas y discursivas orientadas a garantizar la visibilidad y representación equitativa de todas las identidades de género, evitando la reproducción de sesgos sexistas y exclusiones en la comunicación».
Ese lenguaje «inclusivo» que busca «incentivar cambios que huyan, entre otras cosas, del uso del masculino genérico e incorporen el uso del femenino y lo no binario… Utilizar formularios que incluyan una versión de lenguaje neutro no binario… y que los documentos oficiales que obligan a elegir entre masculino o femenino den paso a documentos que además admitan el género no binario».
Es por esto que denuncian la propuesta de la guía para que documentos y formularios de la Administración abandonen el dato objetivo «sexo» por la percepción subjetiva de no ser ni mujer ni hombre. «Sin identificación del sexo, y promocionando su sustitución por las 'identidades sentidas', no es posible medir brechas salariales, segregación ocupacional, desigualdad en el acceso a recursos públicos, impacto diferencial de políticas públicas, discriminación institucional o violencia específica ejercida contra las mujeres», sostienen desde esta entidad.
La guía ha sido publicada por el Instituto de las Mujeres y el INAP y es difundida como publicación oficial dentro del catálogo de publicaciones de la Administración General del Estado, en el marco de materiales dirigidos a la Administración. Se presentó el pasado 21 de mayo en la sede del Instituto Nacional de Administración Pública.
Aunque la propia publicación incorpora una cláusula según la cual «El Instituto de las Mujeres no se hace responsable de las opiniones expresadas en este estudio ni de los resultados obtenidos en el mismo», estas feministas consideran incompatible esa advertencia con la decisión de editar, publicar, distribuir y presentar el documento bajo apariencia institucional y como material de referencia para la Administración.