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Juan Abarca, presidente de HM Hospitales y autor del libro 'Cuando todo se tambalea'Cedida

Entrevista al Dr. Juan Abarca Cidón

Presidente de HM Hospitales, sobre la pandemia: «Llegamos tarde porque el Sanidad no tenía capacidad de gestión»

El también médico y abogado ha plasmado en su libro 'Cuando todo se tambalea' la gestión de la pandemia de coronavirus en un momento

Hace algo más de seis años, la palabra coronavirus estaba a la orden del día. Juan Abarca, presidente de HM Hospitales, al igual que el resto de ciudadanos, estaba muy pendiente de lo que ocurría. Durante las tres primeras olas, hasta que llegó la vacunación, empezó a escribir en LinkedIn publicaciones que, gracias a lo que explicaba y cómo trataba la información, fueron siendo una referencia para muchos.

Seis años después, decidió escribir Cuando todo se tambalea, un libro sobre la gestión de la pandemia desde dentro de un grupo hospitalario que mantuvo su actividad asistencial en primera línea desde el primer momento.

–¿Por qué y cómo surgió el libro Cuando todo se tambalea?

–La pandemia surgió de algo que nos impactó a todos y que no esperábamos. Durante las tres primeras olas, hasta que llegó la vacunación, escribí unos posts en LinkedIn que fueron muy populares, sobre todo los de la primera ola. En aquel momento, los escribí para intentar mantener informados a nuestros pacientes y a nuestro personal de que estábamos volcados en aquello.

De ahí salió un testimonio de todo lo que fuimos viviendo en el día a día y de cómo nos estuvimos adaptando diariamente para poder hacer frente a la demanda de la covid. Han pasado seis años y creo que era un libro que había que escribir para dar a conocer lo que realmente hicimos y lo que supuso para los profesionales.

El libro no está basado en hechos reales: son hechos reales. Después viene, por separado, la interpretación del contexto que yo viví, más allá de la adaptación del día a día. Para mí, el libro es un homenaje a los profesionales, que fueron quienes hicieron que el sistema pudiera resistir.

–¿Qué fue lo que más le sorprendió de los profesionales sanitarios durante la pandemia?

–Creo que eso fue precisamente lo que aprendí y una de las cosas que más me sorprendieron. Hasta que no ves a la gente en una situación extrema, no sabes cómo va a reaccionar. Se tambaleó todo menos ellos, que permanecieron firmes a pesar del desconocimiento y del descontrol, sobre todo durante los primeros días, cuando no sabíamos cómo se contagiaba el virus, qué efectos producía ni teníamos tratamientos.

Los profesionales sanitarios entraban en las habitaciones: médicos, personal de limpieza, de mantenimiento… Todos entraban. Creo que fueron quienes sostuvieron realmente el sistema sanitario y todo lo que estaba ocurriendo. Fueron los únicos que no se tambalearon.

–¿Cómo recuerda los días previos a que se decretara el estado de alarma, cuando empezó a hablarse más de la pandemia en España?

–Creo que todos tenemos un recuerdo parecido, de inconsciencia. Aunque teníamos lo que estaba pasando en Italia y hablábamos con los intensivistas, era como si no quisiéramos verlo ni tomar medidas, como si pensáramos que no iba a llegar aquí.

Creo que fue una lección de humildad para todo el mundo, para la sociedad y para la gente. Nos dimos cuenta de que éramos mucho más débiles de lo que pensábamos.

Los profesionales sanitarios no están preparados para no poder curar a la genteDr. Juan Abarca

Sobre todo durante la primera ola, fueron días muy rápidos, intensos y dramáticos. Lo que más quedó fue la frustración de preguntarnos cómo nos había pasado aquello, cómo nos habíamos dado cuenta cuando ya lo teníamos encima y por qué no habíamos tomado medidas. Creo que estábamos un poco engolados de nosotros mismos, un poco sobrados.

–Como presidente de HM Hospitales, ¿cómo se mantiene la esperanza cuando la medicina no puede ofrecer todas las respuestas en un momento como el que se vivió durante la pandemia?

–Muy difícilmente. En aquellos días, la esperanza se mantenía pensando que en el futuro saldríamos de la situación, pero esa es la lectura más trágica y dura de toda la pandemia.

Durante la primera ola no sabíamos qué estaba pasando. En la segunda, en verano, empezamos a conocer el ciclo del virus. En la tercera, hasta que llegó la vacunación, ya sabíamos lo que nos venía encima.

Los profesionales sanitarios no están preparados para no poder curar a la gente. Lo malo de la primera ola es que no pudimos atenderlos a todos, y nadie está preparado para eso, sobre todo en un contexto como el nuestro. No hablo de una guerra o de un médico militar.

–¿Qué problemas de la sanidad española siguen sin resolverse desde la crisis del coronavirus?

–Los problemas son los mismos, porque no se han solucionado. Lo único que ha ocurrido es que, cuando el sistema está en una situación de colapso, lo que hoy son problemas se convierten en dificultades insalvables. El sistema se rompe por todas partes.

Por una parte, desde el punto de vista político-administrativo, hay una falta de coordinación increíble. El sistema se ha pasado de vueltas con el tema de las competencias. Una cosa es el día a día y otra que ese día a día sea incompatible con una coordinación y un trabajo común entre las distintas comunidades autónomas. Eso fue algo que echamos en falta.

Esa es una de las razones por las que se promovió y ahora se ha aprobado la Agencia de Salud Pública, de la que no sabemos más que está en Zaragoza.

No es solo que llegáramos tarde a tomar medidas de aislamiento, sino que llegamos tarde porque nos dimos cuenta de que el Ministerio no tenía capacidad para gestionar. Ante una crisis así, el Ministerio tiene que asumir el liderazgo, pero no tenía capacidad para hacerlo.Ni siquiera se habían tomado medidas previamente.

–¿Qué ocurrió con las residencias de mayores durante la pandemia?

–Esa fue otra de las grandes tragedias, sobre todo en Madrid, donde no hubo capacidad ni recursos para atender a todos los pacientes.

En Barcelona, donde la enfermedad empezó cuatro días más tarde, ese tiempo fue suficiente para que el sistema, aunque colapsara porque solo podía atender a la pandemia, pudiera atender a todos los pacientes. En Madrid no se pudo atender a todos y no teníamos recursos suficientes.

Eso no se puede solucionar medicalizando de un día para otro 400 residencias. Lo más terrible fue que hubo gente que falleció sin atención porque estaba enferma. Hubo personas con demencia que murieron de sed.

Todo esto está reflejado en un documento que aprobó por mayoría el Congreso, con más de 260 diputados, el PSOE y el PP, en julio de 2020: el documento de sanidad de la Comisión para la Reconstrucción Económica y Social. Era un verdadero pacto de Estado, un pacto sanitario.

–Como responsable de HM Hospitales, ¿qué fue lo más duro del liderazgo durante la pandemia, a nivel personal?

–A nivel personal, tengo un equipo muy completo. Mis hermanos estaban conmigo. Es una empresa familiar y los tres teníamos nuestras funciones. Otra cosa es que la cara de la empresa y la dirección general de los hospitales recayeran en mí.

El liderazgo se ejerce apoyándote en todo el equipo y contando con todos. Hubo decisiones muy duras. Posiblemente, la más dura a nivel personal, y creo que nos afectó a todos, fue obedecer las normativas de Salud Pública que establecían que la gente debía morir sola.

Desde el punto de vista epidemiológico, esa decisión podía ser correcta, pero, desde el punto de vista humano, me pareció una brutalidad tremenda.

Libro 'Cuando todo se tambalea'La casa del libro

–Cuando una persona atraviesa una enfermedad grave, no solo necesita tratamiento, sino también acompañamiento. ¿Cree que nuestro sistema sanitario sabe cuidar emocionalmente al paciente o falta sensibilidad?

–Creo que nuestro sistema sanitario público se está quedando atrás en muchas cosas, porque se está centrando única y exclusivamente en tratar a los pacientes con enfermedades graves.

Hoy en día, la salud implica mucho más. Incluye el envejecimiento, la salud mental y otro tipo de cuidados que también necesita el paciente. Al final, uno no quiere solamente vivir, sino vivir de la mejor manera posible.

Creo que el sistema sanitario público tendría que adaptarse. Esto forma parte de toda la reforma que debería llevarse a cabo.

–¿Qué le gustaría que el lector aprendiera o se llevara del libro?

–Me gustaría que quedara claro que, en materia de salud, lo importante es poner la venda antes que la herida. Si no tienes salud, la economía no funciona. Hay que dar prioridad a la salud para que la gente esté tranquila y anteponerla a cualquier otra cosa, algo que no se hizo, por motivos económicos, sociales o por la razón que fuera.

Creo que hemos aprendido mucho desde el punto de vista político-administrativo, aunque no se ha hecho casi nada. Sin embargo, la sociedad ha cambiado mentalmente. Sabe que es más vulnerable, se cuida más y se preocupa más por la salud.

Es verdad que, desde el punto de vista del subconsciente, la gente no quiere saber nada de la pandemia y la mantiene apartada. Creo que nos falta el duelo.

Hasta el duelo que se hizo se politizó. Se rindió homenaje a los profesionales de la sanidad pública, cuando estuvimos codo con codo unos con otros. Todo se utilizó para separar y polarizar, como ocurre ahora en este país, donde hasta lo más dramático se utiliza para dividir.

–¿Cuáles son los próximos retos de HM Hospitales?

–Queremos crecer de una manera que garantice la calidad asistencial en todos nuestros hospitales. Esto no va de acumular hospitales, sino de trabajar en red y crear redes asistenciales que nos permitan aprovechar al máximo las sinergias, tanto desde el punto de vista de la gestión como de la asistencia.

Somos una familia y una empresa familiar. Tenemos un proyecto para seguir creciendo, ser más productivos y eficientes y poder atender a más pacientes, pero sin que ese crecimiento nos haga perder ni un ápice de cohesión.

Estamos creciendo en todas las áreas territoriales. Los procesos están totalmente unificados, tanto desde el punto de vista docente como en investigación.

Tenemos que crecer tanto hacia fuera como hacia dentro para no perder nuestro objetivo: intentar atender a los pacientes lo mejor que podamos y aportar valor a la sociedad allí donde estemos, desde el sistema sanitario.