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Erupción del volcán Hunga Tonga-Hunga Ha'apai en el Pacífico Sur el 14 de enero de 2022

Erupción del volcán Hunga Tonga-Hunga Ha'apai en el Pacífico Sur el 15 de enero de 2022Europa Press

El volcán de Tonga no solo calentó el planeta: su erupción redujo una décima la temperatura del hemisferio sur

En el hemisferio norte, se identificaron señales de un leve calentamiento derivado del vapor de agua en la estratosfera

La erupción del volcán Hunga Tonga en enero de 2022 generó un impacto climático inesperado. Aunque la expulsión masiva de vapor de agua sugería un posible calentamiento global, un nuevo estudio liderado por la Universidad de California Los Ángeles (UCLA) revela que la erupción redujo las temperaturas en el hemisferio sur en 0,1 °C. Este fenómeno se debió a la formación de aerosoles de sulfato más pequeños de lo habitual, los cuales reflejaron eficientemente la luz solar y superaron el potencial de calentamiento del vapor de agua. Los hallazgos han sido publicados en la revista Communications Earth & Environment.

El volcán Hunga Tonga entró en erupción el 15 de enero de 2022 desde un respiradero ubicado a 200 metros bajo la superficie del océano. La erupción lanzó grandes cantidades de vapor de agua y una cantidad moderada de dióxido de azufre a la estratosfera. Normalmente, el dióxido de azufre se transforma en aerosoles de sulfato, que reflejan la radiación solar y provocan un efecto de enfriamiento en la atmósfera. Este efecto ya se había observado en erupciones anteriores, como la del Monte Pinatubo en 1991.

Sin embargo, el vapor de agua, al ser un gas de efecto invernadero, tiene la capacidad de calentar la superficie terrestre al atrapar el calor. Cuanto mayor sea la altitud del vapor en la estratosfera, más intenso será este efecto. Dado que la erupción del Hunga Tonga liberó una enorme cantidad de vapor de agua a gran altura, los científicos inicialmente esperaban un aumento en el calentamiento global. No obstante, los efectos de enfriamiento provocados por los aerosoles de sulfato resultaron ser más significativos de lo previsto.

Para comprender mejor el impacto de la erupción, un equipo de científicos atmosféricos de la UCLA, la Universidad de Vanderbilt y la Universidad Estatal de Pensilvania analizó datos satelitales recopilados en los dos años posteriores a la erupción. Utilizando estos datos, rastrearon la distribución del vapor de agua, los aerosoles de sulfato y el ozono en la atmósfera.

El estudio también examinó la forma en que estas partículas afectaron la radiación solar y el balance energético de la Tierra. Se observó que la interacción entre el vapor de agua y los aerosoles de sulfato alteró la dinámica atmosférica de maneras inesperadas. En lugar de amplificar el calentamiento, el vapor de agua reaccionó con el dióxido de azufre y otros componentes atmosféricos sin aumentar significativamente la temperatura global.

El enfriamiento del hemisferio sur

Los resultados del análisis indicaron que la erupción del Hunga Tonga causó una pérdida neta de energía radiactiva en la atmósfera, lo que resultó en un enfriamiento de aproximadamente 0,1 °C en el hemisferio sur para finales de 2022 y 2023. Este efecto se debió a que los aerosoles de sulfato generados por la erupción eran alrededor de un 50 % más pequeños que los del Pinatubo. Estas partículas diminutas dispersaron la luz solar con mayor eficiencia, reduciendo la cantidad de energía que llegaba a la superficie terrestre.

Las partículas más pequeñas tienen un comportamiento errático y son más propensas a reflejar la radiación solar. Este descubrimiento fue posible gracias a la inclusión del ozono y otros componentes atmosféricos en el análisis, algo que estudios previos habían omitido.

Este estudio demuestra que las erupciones volcánicas submarinas poco profundas pueden inducir cambios climáticos complejos. Si bien el hemisferio sur experimentó un ligero enfriamiento debido a la reflexión de la luz solar por los aerosoles de sulfato, en el hemisferio norte se identificaron señales de un leve calentamiento derivado del vapor de agua en la estratosfera. No obstante, el impacto neto de la erupción en el clima global fue de un ligero enfriamiento.

Aunque inicialmente se temía que la erupción del Hunga Tonga contribuyera al calentamiento global, la formación de aerosoles de sulfato más pequeños resultó en un efecto contrario. Este fenómeno subraya la complejidad de las interacciones atmosféricas y la necesidad de estudios detallados para comprender mejor la influencia de las erupciones volcánicas en el clima terrestre.

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