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Rayo de tormenta en la oscuridad

Rayo de tormenta en la oscuridadIAA-CSIC

¿Qué son las tormentas secas? Sus peligros y posibles consecuencias

Se trata de un fenómeno meteorológico habitual en los meses de más calor y que puede provocar problemas en poblaciones y medio natural

Aunque el verano comienza el próximo 21 de junio, la sensación en buena parte de España es de que ya ha llegado para quedarse. Decenas de provincias llevan días en alerta por altas temperaturas que pueden incluso llegar a las 40 grados en algunas zonas. Pero los altos valores del mercurio no son los únicos signos de que la estación estival ya está aquí.

La pasada semana, una tormenta de granizo sorprendió a los ciudadanos de Toledo, Madrid o La Rioja, entre otras zonas afectadas. El pedrisco, del tamaño de pelotas de golf, causó varios daños materiales en vehículos y viviendas y los expertos no descartan que se puedan volver a producir episodios como este.

Las tormentas secas son otro fenómeno meteorológico habitual en esta época del año y que puede derivar en otras consecuencias negativas para las ciudades o el medio. En concreto, las tormentas secas suelen contar con lluvia muy escasa o inexistente y con rachas de viento muy intensas acompañadas de abundante aparato eléctrico.

Según aseguran a Efe desde la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), estas se suelen dar cuando las temperaturas son muy altas y la humedad baja, de manera que la poca cantidad de lluvia que cae se evapora antes de llegar al suelo.

Según Rubén Del Campo, portavoz de la Aemet, las tormentas secas son un fenómeno recurrente cada año, pero su aparición depende de las condiciones atmosféricas en las capas medias y altas de la atmósfera, que pueden generar mayor inestabilidad. Incluso en veranos con temperaturas superficiales moderadas, es posible que se den situaciones más propicias para este tipo de tormentas si esas capas superiores presentan las condiciones adecuadas.

Riesgo de incendios

Aunque no parezca, a priori, que las tormentas secas puedan suponer un riesgo para la población, lo cierto es que pueden causar múltiples daños tanto en las poblaciones como en el medio natural. El hecho de que contengan una gran carga eléctrica hace que la caída de rayos se multiplique, y estos puedan provocar incendios, sobre todo en el campo.

En muchas zonas de España el ambiente es ya seco y muy cálido desde hace semanas, lo que puede haber provocado que la vegetación se haya secado y que esta sirva de combustible en caso de que impacte un rayo, aumentando considerablemente el riesgo de incendios forestales.

En ciertos casos, los incendios pueden originarse incluso cuando la tormenta viene acompañada de lluvia. Esto puede deberse al llamado fenómeno del «rayo latente», en el que un rayo impacta un árbol que contiene mucha humedad. En lugar de provocar fuego de inmediato, la descarga eléctrica penetra hasta las raíces, y el incendio puede desarrollarse horas después, una vez que el entorno se seca lo suficiente. Allí permanece en «estado latente» entre 24 y 48 horas, y una vez las condiciones meteorológicas cambian y la humedad desciende, puede prender fuego al árbol y provocar un incendio de forma rápida.

Asimismo, estas tormentas secas pueden inducir una falsa sensación de seguridad en las personas al no haber precipitaciones. De esta manera, los viandantes pueden exponerse a los rayos, lo que puede derivar en que impacten en ellos o a su alrededor. Lo mismo con los fuertes vientos, que pueden hacer que se precipiten objetos desde las ventanas o arrastrarlos sin que se pueda evitar su impacto.

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