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Un terremoto azota la península de Kamchatka

Los países del Pacífico van recuperando la calma pero se mantienen en alerta tras el terremoto y la amenaza de tsunami

La península rusa de Kamchatka fue sacudida por uno de los terremotos más intensos jamás registrados, con una magnitud de 8,8 en la escala de Richter. El potente seísmo generó un tsunami que puso en estado de alerta a gran parte de los países ribereños del océano Pacífico, provocando evacuaciones masivas, cierres de infraestructuras portuarias y suspensión de actividades costeras en regiones tan distantes como Japón, Estados Unidos y América Latina.

El epicentro se localizó frente a las costas de Kamchatka, al este de Rusia, y tuvo réplicas significativas, como un segundo temblor de magnitud 6,2 horas más tarde, a unos 200 kilómetros de la capital regional, con una profundidad de 69 kilómetros.

Las consecuencias no se hicieron esperar: olas de gran tamaño impactaron en la isla rusa de Paramushir, parte del archipiélago de las Kuriles, alcanzando hasta 200 metros tierra adentro y dañando infraestructuras del puerto de Sévero-Kurilsk. Alrededor de 2.700 personas fueron evacuadas en la zona, aunque no se reportaron víctimas. El ministro de Emergencias de Kamchatka, Serguéi Lébedev, confirmó más tarde la desactivación de la alerta de tsunami para Rusia, lo que trajo un alivio parcial a la región.

Japón, entre la alarma y la precaución

En Japón, país especialmente vulnerable a este tipo de fenómenos, se encendieron las alarmas en toda la costa del Pacífico. Tsunamis de diversa magnitud fueron registrados: olas de hasta 1,3 metros llegaron a la prefectura de Iwate, mientras que en Hokkaido se alcanzaron los 80 centímetros y en Yokohama, 30 centímetros.

Infografía del terremoto de Kamchatka

Infografía del terremoto de KamchatkaEuropa Press

Las autoridades niponas ordenaron la evacuación preventiva de más de dos millones de personas, especialmente en áreas densamente pobladas como el área metropolitana de Tokio. El tráfico ferroviario y aéreo sufrió interrupciones durante toda la jornada, incluyendo el cierre temporal del aeropuerto de Sendai. Con el paso de las horas, la Agencia Meteorológica de Japón rebajó la alerta generalizada a un «aviso por riesgo de tsunami», aunque se mantiene la recomendación de extremar la precaución en zonas costeras.

Estados Unidos: precaución en la costa oeste

En Estados Unidos, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, declaró desde Chile que el país ya no enfrenta una amenaza directa, aunque se mantuvieron advertencias para algunas zonas del Pacífico, especialmente la costa oeste. El tsunami alcanzó lugares como Arena Cove, Monterey y Crescent City en California, siendo esta última puesta bajo la máxima alerta.

El Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico anunció la cancelación de las advertencias para Hawái, Guam y las Islas Marianas del Norte, aunque advirtió sobre posibles corrientes peligrosas en playas, puertos y marinas.

América Latina: entre cierres, evacuaciones y monitoreo constante

En América Central y del Sur, los gobiernos activaron protocolos de vigilancia ante la posibilidad de olas de hasta un metro de altura. El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá precisó que, aunque no se decretaron evacuaciones masivas, se mantenía una «alerta de vigilancia» en muchos países.

En Perú, se cerraron al menos 65 puertos ante la llegada de un «tren de olas» que recorrería la costa con olas de hasta 2,3 metros. Además, se registraron sismos locales en Palpa (magnitud 4,0) y en Canas, región del Cuzco (3,6), sin consecuencias graves.

Una imagen fija de un video proporcionado por el Centro Geofísico de la Academia Rusa de Ciencias muestra una zona inundada en Severo-Kurilsk, región de Sajalín, Rusia

Una imagen fija de un video proporcionado por el Centro Geofísico de la Academia Rusa de Ciencias muestra una zona inundada en Severo-Kurilsk, región de Sajalín, RusiaEFE

Chile decretó la evacuación total de la franja costera desde Arica hasta Magallanes, afectando a cerca de 1,5 millones de personas. Posteriormente, la alerta fue cancelada para la región de la Antártida y rebajada a precaución en Isla de Pascua y San Félix, aunque se mantuvo vigente en la zona central y norte del país.

Costa Rica activó una alerta amarilla y suspendió las actividades acuáticas durante las primeras horas del día por previsión de corrientes inusuales, mientras que en Ecuador, el Parque Nacional Galápagos ordenó el desalojo temporal de áreas marítimas y playas, evacuando a unas 1.480 personas de islas como Santa Cruz e Isabela. La normalidad regresó tras cancelarse la alerta de tsunami por parte del Instituto Oceanográfico de la Armada. Por su parte, Colombia anuló la alerta tras observar una disminución del oleaje en sus departamentos costeros del Pacífico, entre ellos Nariño, Cauca, Valle del Cauca y Chocó.

Aunque la amenaza inmediata de un tsunami devastador ha sido reducida, la magnitud del terremoto de Kamchatka subraya la vulnerabilidad de los países del Pacífico ante fenómenos sísmicos extremos. La rápida activación de protocolos de emergencia evitó víctimas fatales, pero la situación ha dejado una huella de tensión y ha puesto a prueba los sistemas de alerta y evacuación de múltiples naciones.

Las autoridades de cada país han llamado a mantener la vigilancia activa en los próximos días, especialmente en zonas costeras propensas a réplicas o corrientes marinas inusuales. El suceso es también un recordatorio de la necesidad de fortalecer las infraestructuras, los planes de emergencia y la cooperación internacional frente a catástrofes naturales de escala global.

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