Bomberos forestales tratan de extinguir el fuego en Vences
El viento dificulta el fuego de Orense, mientras en Zamora y Navarra mejora la situación
La situación actual se produce después de la devastadora ola de incendios de agosto, que se concentró en Galicia, Castilla y León y Extremadura
Los incendios forestales declarados este fin de semana en el norte de la península muestran evoluciones desiguales. El más grave sigue siendo el de Carballeda de Valdeorras, en Orense, donde el fuego permanece activo tras calcinar unas 500 hectáreas. En cambio, el de Urraúl Alto, en Navarra, ha quedado estabilizado y el de Castromil, en Zamora, se encuentra prácticamente perimetrado.
En Galicia, el foco de Casaio (Carballeda de Valdeorras) continúa siendo la principal preocupación. Las fuertes rachas de viento complican las labores de extinción de este incendio, declarado el sábado hacia las tres de la tarde. Según los últimos datos de la Consellería de Medio Rural, ya ha afectado a medio millar de hectáreas, en un contexto especialmente crítico tras un mes de agosto en el que se superaron las 100.000 hectáreas quemadas en la comunidad.
En este operativo trabajan tres técnicos, 18 agentes medioambientales, 22 brigadas, 21 motobombas, cuatro palas, tres unidades de apoyo técnico, además de seis helicópteros y cuatro aviones.
El fuego de Urraúl Alto (Navarra), declarado el sábado en un campo de cereal sin empacar que rápidamente se propagó a una masa forestal de pinos y chopos, fue dado por estabilizado hacia las 11:00 horas del domingo, según SOS Navarra. En su extinción han participado hasta nueve aeronaves y numerosos efectivos terrestres, que continúan realizando labores de refresco para evitar reproducciones.
En Castilla y León, el incendio de Castromil, que afecta a una zona limítrofe entre Zamora y Orense, ha evolucionado favorablemente. Declarado el sábado y catalogado en nivel 1 de gravedad potencial, la intervención de 24 medios, dos de ellos aéreos, permitió que al caer la noche quedara prácticamente sin llama y perimetrado, aunque pendiente de posibles reactivaciones. Esto hizo posible levantar el desalojo preventivo de la localidad de Castromil, decretado por la cercanía de las llamas y la fuerza del viento.
También en Castilla y León, el incendio de Garcibuey (Salamanca), iniciado el sábado y que en pocos minutos alcanzó nivel 1 debido a su proximidad a una carretera y a una zona arbolada, quedó controlado a las 23:10 horas de la pasada noche.
Este domingo permanecían activos en la comunidad otros cinco fuegos, aunque sin riesgo. Entre ellos, los de Fasgar e Igüeña, iniciados en agosto en plena oleada de incendios; El Espino, originado el viernes de forma intencionada; Torre de Babia, también provocado el sábado; todos ellos en la provincia de León; y otro en Fuentidueña, Segovia, declarado en la madrugada del domingo.
La situación actual se produce después de la devastadora ola de incendios de agosto, que se concentró en Galicia, Castilla y León y Extremadura. Durante tres semanas, las llamas arrasaron unas 336.345 hectáreas, dejaron cuatro víctimas mortales y 48 heridos, obligando al Gobierno a activar el 31 de agosto el paso de la fase de «preemergencia» a la de «estado de alerta y seguimiento permanente», con lo que se dio por concluida la etapa más crítica de aquella emergencia.