Primer plano de una planta osmótica industrial para la purificación de agua fina
Qué es la energía azul y por qué Japón cree que puede sustituir a los combustibles fósiles
Esta tecnología presenta un gran potencial como fuente de energía, aunque también conlleva un inconveniente: mientras genera electricidad, requiere a la vez un consumo considerable
Allá por el año 2009, Noruega tomó la iniciativa e inauguró el primer prototipo de central osmótica, una tecnología que explota la reacción obtenida cuando el agua dulce se encuentra con el agua salada, como parte de una nueva etapa en la búsqueda de energías limpias susceptibles de ayudar a luchar contra el calentamiento del planeta y en un contexto en el que todos los países buscaban alternativas a los combustibles fósiles.
16 años después de esto, este tipo de energía aún se encuentra en pañales. Este 2025 es Japón la que ha abierto una planta de energía osmótica en Fukuoka después de que en 2023 Dinamarca también inaugurase una similar, por lo que diferentes países están depositando esperanzas en este sistema de producción de electricidad para eliminar de manera progresiva la dependencia de fuentes no renovables.
La tecnología aplicada en Fukuoka se fundamenta en el principio de la ósmosis inversa, también conocida como energía azul. En una planta de energía osmótica, una membrana semipermeable separa agua dulce de agua salada, esta última sometida a una presión ligeramente superior. Con el tiempo, el agua dulce atraviesa la membrana hacia el lado salado para equilibrar la concentración de sales, generando así un incremento de presión. Esta presión se dirige a turbinas conectadas a generadores, lo que permite producir electricidad.
Un aspecto destacado de la instalación japonesa es que no depende exclusivamente de fuentes naturales como ríos o mares. En su lugar, emplea agua reciclada y tratada junto con salmuera concentrada –subproducto de una planta desalinizadora cercana–, lo que incrementa la eficiencia del sistema y eleva la salinidad, favoreciendo una mayor generación de energía.
La instalación, inaugurada el pasado mes de agosto, producirá unos 880.000 kilovatios hora de electricidad al año, que se destinarán a alimentar una planta desalinizadora que suministra agua a Fukuoka y a localidades aledañas. La agencia municipal destacó que se trata de una fuente de energía renovable de nueva generación que no depende del clima ni de la hora del día y no emite dióxido de carbono.
Produce electricidad, pero con un gran gasto
Esta tecnología presenta un gran potencial como fuente de energía, aunque también conlleva un inconveniente: mientras genera electricidad, requiere a la vez un consumo considerable para bombear el agua y hacerla pasar a través de las membranas.
En este ámbito se ha producido recientemente un avance, con la participación del Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid, perteneciente al CSIC. Un equipo internacional ha desarrollado un sistema capaz de desalinizar agua de mar con un coste energético mucho menor, lo que abre la puerta a nuevas aplicaciones, como la detección de microplásticos.
La innovación de este trabajo radica en su capacidad para filtrar agua salada sin necesidad de bombas ni sistemas de alta presión. La tecnología Viro (ósmosis inversa inducida por voltaje) ofrece una alternativa sencilla y económica gracias a una membrana con poros de tamaño nanométrico, millones de veces más pequeños que un milímetro.
Al tratarse de una tecnología emergente, todavía exige inversiones más elevadas que otras opciones ya consolidadas. Para superar esta limitación, se están desarrollando membranas de nueva generación que reducen la fricción y facilitan un mayor caudal de agua, junto con sistemas de bombeo más eficientes. También se investiga en el uso de salmueras concentradas, capaces de incrementar la diferencia de salinidad y, con ello, la potencia generada. Estos avances permitirán reforzar la viabilidad técnica y económica de los proyectos en desarrollo, varios de los cuales ya se encuentran en fase de planificación.