Fundado en 1910

Windanker, parque eólico marino de IberdrolaEuropa Press

Medio ambiente

Eólica marina e hidrógeno, los pasos para convertir Europa en el «mayor centro de energía limpia del mundo»

Nueve países del mar del Norte apuestan por las renovables y se marcan el objetivo de alcanzar 300 GW de capacidad eólica marina en 2050

Numerosos países, desde los miembros de la Unión Europea hasta la propia China, la nación más contaminante del mundo, amplían su apuesta por las fuentes renovables. La intención es disminuir la dependencia de los combustibles fósiles para emitir una menor cantidad de gases de efecto invernadero a la atmósfera y cumplir así con los propósitos acordados de aquí a 2030. A esto también hay que sumar el hecho de que las potencias quieren 'independizarse' energéticamente de otras como Rusia.

Por este motivo, nueve países europeos han firmado en la ciudad portuaria de Hamburgo (Alemania) un acuerdo que pretende «convertir el Mar del Norte en la planta de energía verde de Europa» y reafirma el objetivo de alcanzar 300 GW de capacidad eólica marina en 2050.

Bélgica, Dinamarca, Francia, Alemania, Irlanda, Luxemburgo, Países Bajos, Noruega y Reino Unido han sido las naciones que se han comprometido a incentivar, principalmente, la energía eólica marina y el hidrógeno como fuentes de energía primordiales.

La energía eólica marina se ha consolidado precisamente como uno de los grandes éxitos de la transición energética en Europa, con 37 gigavatios de potencia instalada repartidos en 13 países. Esta capacidad equivale a más de 6.000 aerogeneradores que generan electricidad local, limpia y competitiva a gran escala. No obstante, en los últimos años su despliegue se ha visto ralentizado por varios factores, entre ellos un diseño inadecuado de las subastas, el encarecimiento del capital y la falta de visibilidad en la cadena de suministro, provocada por la incertidumbre en la cartera futura de proyectos.

Ante este escenario, el Pacto de Inversión establece el compromiso de los gobiernos de ofrecer mayor seguridad regulatoria y de planificación, así como de crear un entorno más estable para la inversión, con el objetivo de reducir los riesgos asociados al desarrollo de proyectos de energía eólica marina.

El potencial de la eólica marina

Lo cierto es que el Mar del Norte, con una profundidad media de apenas 90 metros, ofrece condiciones muy favorables para la instalación de este tipo de infraestructuras renovables de cimentación fija. Esta circunstancia contrasta claramente con la situación de España, donde la mayor profundidad de las aguas del Atlántico y del Mediterráneo dificulta este tipo de soluciones y hace que la tecnología flotante sea la opción más adecuada y preferente para el desarrollo de la energía eólica marina en nuestro país.

Aunque en nuestro país se limita las zonas en las que se puede desarrollar este tipo de explotaciones –el 0,46 % de las aguas nacionales–, en el resto de Europa constituye una opción muy extendida pero, ¿en qué consiste exactamente?

Al igual que la eólica terrestre, se trata de aprovechar la fuerza del viento para producir energía, solo que en este caso se hace con aerogeneradores instalados en alta mar. Allí, según explican desde Iberdrola, es donde el viento alcanza una mayor velocidad y es más constante debido a la inexistencia de barreras.

Las compañías eléctricas defienden este modelo por ser más respetuoso con el medio ambiente «al no estar soportados por estructuras fijas, sino flotando sobre plataformas», según indican en Repsol. Los molinos aprovechan estas fuertes rachas de viento para producir gran cantidad de energía que se transporta por cables submarinos hasta la costa. Una vez allí, pasa por una subestación eléctrica donde se transforma para llevarla hasta el cliente.

Por países, Reino Unido es el que tiene una mayor capacidad instalada en Europa, con un total de 44 % de todas las instalaciones de energía eólica marina. Le siguen Alemania (34 %), Dinamarca (7 %), Bélgica (6,4 %) y Países Bajos (6 %). Según las previsiones de la UE, en 2030 la capacidad de instalación anual de eólica marina podría superar a la eólica en tierra, y se estima que suministrará el 14 % de la demanda de electricidad en la UE.

Impacto ambiental

Aunque los Planes de Ordenación del Espacio Marítimo en España delimitan las zonas marinas aptas para el desarrollo de la energía eólica, la implantación de estos parques debe superar numerosos trámites administrativos. Entre ellos destacan la obtención de una Declaración de Impacto Ambiental favorable y la elaboración de estudios que garanticen la compatibilidad del proyecto con otros usos del espacio marítimo. Este proceso resulta especialmente complejo, ya que los informes deben evaluar posibles efectos sobre la fauna marina, las rutas migratorias y de navegación o el transporte de sedimentos. Sus defensores subrayan que se trata de una energía inagotable y limpia, con un impacto visual y acústico reducido y una elevada capacidad de generación.