Cigüeña blanca
Las claves del declive de la cigüeña blanca en España: pierde casi 8.000 parejas en 12 años
La Sociedad Española de Ornitología se encuentra en la fase final de elaboración del censo y del análisis de los factores que podrían estar detrás del cambio de tendencia detectado en la población
España es el país europeo que alberga una de las mayores poblaciones de cigüeña blanca (Ciconia ciconia), concentradas principalmente en la mitad occidental y el valle del Ebro. Pese a que tradicionalmente ha sido un ave migratoria, gran parte de ellas ya no inviernan y deciden pasar esta estación fría en la Península alimentándose en vertederos y zonas húmedas, aunque los ejemplares más jóvenes sí que continúan migrando al Sahel.
La población de cigüeñas, no obstante, se encuentra en clara decadencia en nuestro país. El VIII Censo Internacional de Cigüeña Blanca arroja una cifra muy similar a la obtenida en el censo de 2004 (33.217 parejas) frente a 33.500-34.000 parejas o nidos en la actualidad, pero muestra un descenso importante con respecto a la estima realizada en 2014 (42.000).
La Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife) ha sido la encargada de realizar este nuevo censo que no se llevaba acabo desde hacía más de diez años. De él se extrae que la población ibérica, si se tienen en cuenta los datos de Portugal (14.421 parejas), se acercaría a los 50.000 y representaría el principal núcleo para la población occidental de cigüeñas blancas en Europa. El emplazamiento de sus nidos se puede encontrar fuera de construcciones humanas y árboles, con grandes colonias en tendidos eléctricos, postes y antenas de comunicación.
La organización se encuentra en la fase final de elaboración del censo y del análisis de los factores que podrían estar detrás del cambio de tendencia detectado en la población de cigüeña blanca. Aunque el estudio aún no ha concluido, ya se han identificado algunos elementos clave, entre ellos el cierre de basureros, las transformaciones en la actividad agraria y la retirada de nidos en distintos puntos del territorio. En regiones como Extremadura, la clausura de vertederos ha provocado la desaparición de colonias enteras, algunas con más de un centenar de nidos. Estos espacios funcionaban como polos de atracción para numerosas aves, alterando sus patrones naturales de alimentación y asentamiento.
Según advierte SEO/BirdLife, los puntos de almacenamiento de residuos actúan como auténticas «trampas ecológicas». Cuando se produce su cierre, la población que se había concentrado en torno a ellos sufre una brusca reducción o incluso desaparece. Además, la alimentación en estos lugares entraña riesgos importantes: se siguen registrando muertes por intoxicación y por ingestión de materiales como cuerdas o gomas, que pueden provocar necrosis. Estudios recientes también han constatado que estas aves contribuyen involuntariamente al transporte de plásticos desde los vertederos hacia espacios naturales y humedales, agravando la contaminación en ecosistemas sensibles.
Eliminación de nidos
La organización ecologista alerta asimismo del impacto de la intensificación agrícola y de la reducción de la ganadería extensiva. La transformación de cultivos tradicionales en regadíos o en explotaciones intensivas de leñosas implica una disminución de hábitats adecuados para la cigüeña blanca. Estos cambios no solo reducen la disponibilidad de alimento natural, sino que también generan alteraciones significativas en el paisaje y en la estructura del suelo, con la consiguiente pérdida de biodiversidad.
En cuanto a la retirada de nidos, aunque no existen cifras globales detalladas, cada año se eliminan numerosos ejemplares, especialmente en tendidos eléctricos donde pueden suponer un riesgo para la seguridad del suministro. No obstante, la ONG denuncia que en ocasiones se retiran nidos sin que exista un peligro real o incluso fuera del periodo autorizado, llegando a coincidir con el inicio de la reproducción, lo que supondría una infracción de la normativa vigente.
SEO/BirdLife subraya además que esta práctica implica la desaparición de un elemento tradicional del patrimonio cultural en muchos municipios. En algunos pueblos se están retirando nidos situados en iglesias, ermitas y otros edificios históricos sin que exista un plan de mantenimiento que garantice su conservación, lo que transforma la imagen característica de estas localidades.
Por otra parte, la organización recuerda que humedales y pastizales constituyen hábitats fundamentales para la especie, ya que en ellos encuentra buena parte de su alimento de forma natural. El deterioro de ciertos humedales, la reducción de superficies de pasto y su ocupación por plantas fotovoltaicas son factores que también deben tenerse en cuenta al evaluar la evolución de la población.
En el ámbito migratorio, la cigüeña blanca continúa invernando en África, especialmente en la región del Sahel, al sur del Sáhara. Las aves más jóvenes suelen desplazarse al norte de África y a la sabana subdesértica saheliana, mientras que muchas adultas permanecen en Marruecos o en el suroeste de la Península Ibérica. La población europea que llega a España es la que en menor proporción cruza hacia África. En el Sahel, dos factores condicionan especialmente su supervivencia: las recurrentes sequías y la mortalidad asociada a disparos y caza ilegal.
Finalmente, la organización recuerda que cada año se siguen produciendo colisiones con tendidos eléctricos, un problema persistente dado el elevado número de nidos instalados en este tipo de infraestructuras. En breve se conocerán también los resultados del censo internacional, aunque ya se ha detectado un declive en algunos de los principales núcleos de la población más oriental, especialmente en Polonia, lo que confirma que la tendencia no es un fenómeno aislado.