Parque Nacional del Teide, en Tenerife
50 terremotos sacuden las Cañadas del Teide tras una semana de calma
Los seísmos se produjeron a profundidades comprendidas entre los 10 y los 16 kilómetros y alcanzaron una magnitud máxima de 1,8 mbLg
El Instituto Geográfico Nacional (IGN) ha registrado durante la madrugada de este sábado un total de 50 terremotos al oeste de Las Cañadas del Teide, en la isla de Tenerife, tras varios días en los que la actividad sísmica se había mantenido en calma.
De todos los movimientos detectados, 21 han podido ser localizados con precisión por la red de vigilancia sísmica. Según han indicado fuentes del organismo a Efe, ninguno de estos temblores ha sido percibido por la población.
Los seísmos se produjeron a profundidades comprendidas entre los 10 y los 16 kilómetros y alcanzaron una magnitud máxima de 1,8 mbLg. Además, los eventos sísmicos estuvieron acompañados de señales de baja frecuencia, un tipo de registro que suele asociarse a procesos internos del sistema volcánico.
Estos episodios se enmarcan dentro de la actividad sismovolcánica que continúa registrándose en Tenerife, caracterizada por la aparición de pequeños terremotos intercalados con eventos de baja frecuencia.
Desde 2016 se han producido ocho enjambres sísmicos en la zona, según datos de la Red Sísmica Canaria del Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan). Se mantiene la hipótesis de que estos episodios están relacionados con la inyección de fluidos magmáticos en el sistema hidrotermal de la isla, ya que cuenta con el respaldo de datos geoquímicos y geofísicos independientes, entre ellos, el aumento de la emisión difusa de CO2 en el cráter del Teide y una ligera deformación del terreno detectada en el sector noreste del pico del Teide.
Señal de pulsos sísmicos «más continua y novedosa»
Este mismo mes de febrero se produjo también un hecho relevante al detectarse al oeste de Las Cañadas del Teide una señal de pulsos sísmicos «más continua y novedosa», tal y como explicó el director del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias, Itahiza Domínguez. El experto admitió que esta señal «no se ha registrado en otras ocasiones» y de hecho, es inédita desde que se tiene la instrumentación hace más de 20 años. Domínguez apuntó entonces que en otros volcanes del mundo «es muy habitual» ver este tipo de señales, por ejemplo en Sudamérica, pero en la isla no se había visto. «No hemos visto una señal así, no quiere decir que sea algo que tenga que alarmarnos, sino simplemente que no la habíamos visto antes en la isla de Tenerife», señaló, insistiendo en lanzar un «mensaje de tranquilidad» a la población.
No obstante, los especialistas subrayan que este tipo de actividad no implica un incremento del riesgo de erupción a corto ni a medio plazo, aunque el fenómeno permanece bajo vigilancia por parte de los organismos científicos. Aun así, muchos vecinos de las islas observan con inquietud la evolución del Teide, especialmente tras la erupción registrada en 2021 del volcán Tajogaite, en La Palma.
El Debate ha hablado con Luca D'Auria, director del área de vigilancia volcánica del Instituto Volcanológico de Canarias (Involcán), que subraya que las anomalías detectadas no deben interpretarse como un fenómeno localizado exclusivamente en el Teide. Según explica, estas señales forman parte de procesos que afectan al conjunto del sistema volcánico de la isla de Tenerife, ya que el Teide es solo uno de los distintos edificios volcánicos que la conforman.
El experto comenta que estos fenómenos no indican un proceso de intrusión magmática, por lo que no apuntan a una erupción inminente. Aun así, considera que este tipo de señales hacen necesario reforzar la vigilancia y el seguimiento científico para comprender con mayor precisión qué está ocurriendo en el subsuelo.
En el hipotético caso de que se produjera una erupción, Luca D'Auria señala que la zona con mayor probabilidad sería la dorsal volcánica del Noroeste o de Abeque, un área situada entre el estratovolcán Pico Viejo, en el centro de Tenerife, y el Macizo de Teno, en el noroeste de la isla. Según indica el científico, esta franja volcánica ha concentrado la mayor parte de las erupciones registradas en la isla durante los últimos miles de años, lo que la convierte en uno de los sectores geológicamente más activos del territorio.