Fundado en 1910

Vista del embalse de NavamuñoMartaLVRZ

El pequeño embalse español que se convertirá en una gran batería eléctrica

Es solo uno de las 29 donde se instalarán centrales de bombeo puro, además de otras ocho de bombeo mixto, con el gin de almacenar energía limpia

El Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico lleva varios años aplicando la Estrategia Nacional de Restauración de Ríos que, entre otras medidas, incluye la destrucción de azudes y presas obsoletas. Según el Gobierno, estas acciones se llevan a cabo para apostar por la continuidad fluvial, puesto que se considera una herramienta esencial para alcanzar los objetivos ambientales de la planificación hidrológica, ya que contribuye a mejorar las poblaciones de especies asociadas a los ríos y a reducir los riesgos de inundación.

No obstante, en algunos casos estas obras de ingeniería se reutilizan para otros fines. Es el caso de un pequeño embalse situado en la provincia de Salamanca, que se convertirá en una gran batería eléctrica. En verano del año pasado, los medios locales ya anunciaban que el Gobierno había comenzado un plan para transformar las presas de titularidad estatal en almacenes de energía limpia, desarrollando así una red nacional de almacenamiento hidráulico de energía donde poder generar electricidad en las denominadas centrales reversibles o de bombeo.

Ahora, varios meses después, la Dirección General del Agua ha adjudicado el contrato para desarrollar el Programa Nacional de Almacenamiento Hidráulico de Energía (PNAHE). Dentro de los embalses que aparecen el borrador del programa está el de Navamuño, también conocido como embalse de La Fuente Santa o como pantano de Béjar, situado en el término municipal de Candelario, en la provincia leonesa de Salamanca.

Esta es solo una de las 29 donde se instalarán centrales de bombeo puro, además de otras ocho de bombeo mixto. Aunque aún no se comenzará la obra de la central, sí que lo hará el programa en sí y comenzarán las diferentes tramitaciones ambientales.

Tal y como detalló Salamanca Hoy, el embalse de Navamuño, a pesar de sus pequeñas dimensiones y capacidad, podría almacenar hasta 2,24 GWh a partir de la generación con turbinas de bombeo. Se trata de una presa de titularidad estatal ubicada a unos 1.200 metros de altitud sobre el río Angostura, dentro de la cuenca del río Tajo. Con una capacidad de 14 hectómetros cúbicos, desempeña un papel clave en el abastecimiento de agua a la ciudad de Béjar y a una docena de municipios de su entorno. Además, presenta una ventaja destacada: se encuentra en una de las zonas de la provincia con mayores niveles de precipitación, lo que favorece la acumulación de reservas hídricas.

En el borrador del PNAHE, Navamuño aparece como uno de los proyectos prioritarios de bombeo puro y se le asigna una energía almacenable de 2,24 GWh, un volumen estimado para el depósito superior de 2,89 hm³ y una potencia de 280 MW para una regulación de ocho horas.

Cómo funciona

Con el primer paso para convertir este pequeño embalse salmantino –y otros muchos a lo largo y ancho de España– en centrales hidroeléctricas de bombeo, surgen las dudas de cómo funcionan exactamente estas infraestructuras. Tal y como explican desde Iberdrola, Su función principal es almacenar agua en los periodos de baja demanda eléctrica y reutilizarla para generar energía en los momentos de mayor consumo. En este contexto, la mayor central hidroeléctrica de bombeo de Europa es La Muela II, desarrollada por Iberdrola en el río Júcar, dentro del municipio de Cortes de Pallás. Esta instalación cuenta con una potencia de bombeo de 1.316,8 MW.

Este almacenamiento de energía consiste en capturar y conservar energía para liberarla y utilizarla posteriormente, un mecanismo que resulta esencial en la transición energética, ya que permite pasar de un sistema basado en combustibles fósiles a otro sustentado en fuentes limpias y renovables.

Para hacerlo posible, se emplean distintas soluciones según la escala. A gran escala destacan infraestructuras como las centrales hidroeléctricas de bombeo, capaces de gestionar grandes volúmenes de energía. A menor escala, se utilizan tecnologías como las pilas o las baterías de ion de litio, que desempeñan un papel clave al aportar flexibilidad y estabilidad a los sistemas eléctricos.

Este tipo de tecnología constituye el sistema más eficiente para almacenar energía a gran escala. Es más rentable y aporta estabilidad, seguridad y sostenibilidad al sistema eléctrico, al generar gran cantidad de energía con un tiempo de respuesta muy rápido y sin crear ningún tipo de emisión a la atmósfera.