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Uno de los galápagos estudiadosEuropa Press

Diez tortugas gigantes recuperan procesos ecológicos perdidos hace 180 años

Los ejemplares reintroducidos dispersaron más de 11.000 semillas en tan solo dos meses, de las cuales casi el 90 % correspondían a especies autóctonas

La reintroducción de diez tortugas gigantes en la isla de Aride, en Seychelles, donde la especie había desaparecido hace aproximadamente dos siglos, ha permitido recuperar en apenas seis meses procesos ecológicos que llevaban más de 180 años ausentes.

Este hallazgo forma parte de una investigación internacional en la que han participado científicos de la Estación Biológica de Doñana, el Museo Nacional de Ciencias Naturales y el Real Jardín Botánico –todos ellos pertenecientes al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)– junto con la Universidad de Exeter. Los resultados del estudio, publicados en Restoration Ecology, evidencian el impacto positivo de esta intervención en la restauración del ecosistema.

En concreto, los diez ejemplares reintroducidos dispersaron más de 11.000 semillas en tan solo dos meses, de las cuales casi el 90 % correspondían a especies autóctonas. Además, su actividad herbívora incluyó el consumo de 54 especies vegetales introducidas, lo que contribuyó a frenar la expansión de flora exótica en la isla.

Según destacan desde el Museo Nacional de Ciencias Naturales, este trabajo aporta conclusiones relevantes para el diseño de estrategias de restauración ecológica. Las tortugas gigantes de Aldabra (Aldabrachelys gigantea) desempeñan un papel clave como «ingenieras del ecosistema», al intervenir en funciones esenciales: regulan la cobertura de especies invasoras, favorecen la descomposición de materia orgánica y el reciclaje de nutrientes mediante el consumo de hojarasca, y dispersan semillas de plantas nativas a través de sus heces.

Uno de los aspectos más destacados del estudio es que la eficacia de la restauración no depende únicamente del número de individuos liberados, sino también de su comportamiento. Según explica el investigador Sergio García-Peña, algunos ejemplares mostraron una alta contribución simultánea en varios procesos ecológicos, mientras que otros presentaron un rendimiento mucho menor en todas las funciones analizadas.

Asimismo, el estudio pone de relieve que la reintroducción de estas tortugas puede ser una alternativa más eficiente y económica para controlar la vegetación exótica en comparación con métodos tradicionales, como la eliminación mecánica.

A partir de estos resultados, el equipo investigador propone incorporar nuevos criterios en los programas de conservación. En particular, sugieren evaluar el número efectivo de individuos necesario para mantener los procesos ecológicos, complementando así los enfoques clásicos centrados únicamente en la viabilidad genética de las poblaciones.

En esta línea, el investigador Iago Ferreiro Arias subraya la importancia de preservar no solo la diversidad genética, sino también la diversidad comportamental y funcional dentro de las poblaciones reintroducidas, ya que ambas resultan fundamentales para garantizar el éxito a largo plazo de las iniciativas de restauración ecológica.